CEPILLÍN

Podemos citar varios payasitos reconocidos a lo largo de la historia de México, pero si decimos “El payasito de la tele” la respuesta es unánime: ¡Ricardo González, “Cepillín”! Un personaje en torno al cual muchos de nosotros crecimos y lidiamos con el tedio y los malos ratos. Por esa razón, y por los entrañables momentos que nos hace recordar todavía, XÑ le rinde un homenaje en su portada a un ser humano dedicado a divertir y enternecer a la niñez y a mostrarnos el lado divertido de la vida.

Ricardo González nació en Monterrey, Nuevo León, el 7 de febrero de 1946; ahí estudió odontología y empezó a pintarse la cara para que los niños no le tuvieran miedo cuando les arreglaba sus dientes, de ahí el nombre de “Cepillín”.

Las campañas de higiene dental para niños en las que participaba eran transmitidas en el canal 12 de Monterrey, donde Héctor Benavides le ofreció que trabajara en un programa infantil que sería transmitido de lunes a viernes. La emisión tuvo tanto éxito que se extendió a sábados y domingos, y permaneció al aire por seis años.

Ricardo decidió probar suerte en la Ciudad de México. Consiguió que Televisa le diera un programa todos los días, El show de Cepillín; era de corte educativo y cómico con artistas invitados, incluyendo algunos de talla internacional. El programa permaneció tres años al aire y se llegó a transmitir a 18 países de Latinoamérica.

Del programa surgieron varias grabaciones discográficas, de las cuales se escucharon canciones como “La feria de Cepillín”, “Tomás”, “En un bosque de la China”, “La gallina co-co-ua” y muchos más. Por ellas obtuvo once discos de oro, con ventas superiores al millón de copias; esto además de varios filmes donde él era el protagonista de éxitos de taquilla, entre ellos Milagro en el circo, Mientras haya niños habrá payasos y La corneta de mi general.

Para los ochenta y noventa hizo algunas apariciones más en Televisa y fortaleció nuevamente su imagen en su natal Monterrey en un programa llamado Súper sábados con Cepillín, que duró un año al aire. En él empezaron a trabajar sus hijos, Ricardo González Jr. en la producción, y Roberto González, actuando con el personaje “Franky”, mismos que hasta el día de hoy lo acompañan en las giras permanentes en el concepto del Circo de Cepillín.

Hoy lo tenemos aquí “que ni pintado” para hacerle las preguntas que siempre quisimos…

XÑ: Cepillín, ¿dónde se guarda tanto cariño, qué se hace con tanto afecto que te tiene el pueblo de México? C:Híjole, ¡qué bonita pregunta! Pues es lo que me dice la gente: “usted está vivo aunque nos ha regalado todo su corazón”. Yo se lo agradezco a Dios porque la fuerza, la fortaleza, es gracias al amor y al cariño de la gente. Lo único que hago es retribuir ese cariño y ese amor. ¿Cómo? Siendo así: llegando, tomándome fotos, firmando autógrafos… y eso me revitaliza. Llevo tres infartos y aquí estoy.

XÑ: ¿Cómo te sorprendió la fama? C: Nunca la pisé, o sea, sabía que existía, tan lo noté que les voy a platicar una anécdota. Salgo de Monterrey en enero, entro a la televisión el día último, para mediados de febrero regreso a Monterrey a saludar a mis amigos del canal de televisión donde trabajé seis años, entro y la secretaria me habla de usted y ahí dije “espérame Laurita, soy el mismo que se fue”. La gente es la que te desubica, o te pone en otro pedestal, o en otro plano. Y les estoy hablando de una compañera que un mes anterior me hablaba de tú y cuando regreso me habla de usted. La fama es la popularidad, pero no es algo que se pueda comer, o poseer, es como traer dos relojes, no puedo manejar dos carros, ni tampoco puedo meter tres salas en mi casa, ni muchas cocinas. Soy una persona normal, que va al baño igual que todo el mundo, y eso es algo que me admiró la señora Margo Su, dueña del Teatro Blanquita, me dijo “usted con televisión o sin televisión es el mismo”. Duré más de tres años en la tele: uno en Monterrey, uno en Guadalajara y un año y medio que hice en Canal Cinco; y otros artistas han estado cuarenta años en la televisión, la diferencia conmigo es que yo me gané el corazón de la gente, los otros no.

XÑ: ¿Hacia dónde crees que va el humor blanco? C: No va a desaparecer mientras exista gente que lo siga practicando. Hay maestros como Charles Chaplin que siempre usaron la pantomima, la mímica. Después era hablar, pero nunca una grosería. Quizá un pastelazo, una caída, pero nunca un doble sentido. Ese es mi maestro. Otro maestro: Marcel Marceau, el mejor mimo que ha existido en el mundo. Y maestros como Tin Tan, Cantinflas… No tengo nada contra Platanito, ni Chuponcito, pero se me hace que no necesitan pintarse la cara para decir groserías. Pienso que están ofendiendo al payaso tradicional al hacerlo para estar diciendo albures o groserías. Estoy en contra de esa comicidad, pero blanco seré. Se murió “el campeón del humorismo blanco”, Capulina; Chabelo ahí va, el inmortal, y un servidor… hay una Chilindrina y un Kiko que todavía conservamos el humor blanco.

XÑ: ¿Qué les falta hoy a los niños y qué les sobra? C: ¡Uy! Quisiera ser niño. No les falta nada y más con la tecnología. A papá y mamá sí les voy a encargar mucho que… otra anécdota… mi papá decía “esta moda ya la viví” y ya le había dado vuelta al calendario. Yo procuro a mis 72 años no decir “oye, esa onda de los pantalones rotos yo ya la había vivido”. ¿Por qué? Porque quiere decir que ya le di vuelta al calendario. ¿Qué quiero decirle a papá y mamá? No se vean anticuados diciendo “no hagas eso, no te metas ahí, no entres YouTube, no te enajenes con esos aparatos, con el iPod, la tableta, el celular”. Papás, ubíquense, estamos en el siglo XXI, y lo único que tienen que hacer es vigilar, nada más. Pero no quiten el presente, o traigan el futuro al presente, no lo cambien.

XÑ: ¿Crees que la alegría es una especie en peligro de extinción? C: No, la gente tiene deseos de reír siempre, hasta los perros se ríen. La risa no se va a extinguir nunca, nunca. Mientras existan niños habrá payasos.

XÑ: Hoy que te encuentras en el camino a tantos adultos que crecieron contigo, ¿cómo los ayudas a hallar el camino de regreso hacia ese tiempo tan feliz? C: A la hora que vean el show se van a dar cuenta que digo “hola, cómo están, permítanme aunque sea por unos minutos regresar el tiempo”. Y la gente ríe y llora a la misma vez.

XÑ: ¿Cómo cambio tu vida cuando el corazón te dejó un tiempo sin poder trabajar? C: Lo tomé como una gripa. Me dicen “¿oiga el infarto lo cambió?, ¿ve el mundo de otra forma?”. No, sigo siendo el mismo sátrapa, travieso, inquieto; creo en Dios antes del infarto y después de él. Lo único que sí me hizo pensar fue que ya voy corriendo de tercera a home, por no decir que ya estoy en la tercera edad.

XÑ: ¿Cómo la vives la experiencia de trabajar junto a tus hijos? C: Con mucha responsabilidad y agradecimiento a ellos, procurando dejarles esa herencia, porque hacer un nombre o una marca cuesta mucho dinero y yo ya la tengo. Es una marca ya registrada hasta en Washington. El hecho de que mis hijos me acompañen es para mí una ayuda tremenda y para ellos una experiencia fenomenal que ya la hubiera deseado yo haber tenido.

XÑ: ¿Cuál crees que es tu mejor legado a México y la humanidad desde tu labor como payaso, actor y personaje del entretenimiento? C: ¡Uy! Creo que hice mucho y pude haber hecho más si me hubieran dejado más tiempo en la televisión. Me he encontrado arquitectos que me dicen “gracias a usted aprendí a dibujar y me interesó la arquitectura”, a licenciados en ciencias de la comunicación que me dicen “gracias a usted estoy en esta carrera”, a tanta gente… Y digo, yo no inventé ninguna frase como “eso, eso, eso”, o “síganme los buenos”, o “no contaban con mi astucia”, yo dejé en la gente el abrir un diccionario para ver un significado o el aprender a dibujar, entre otras cosas.

XÑ: Dinos tus contactos para buscarte, contratarte, felicitarte, apapacharte… C: En la página que se llama cepillin.tv me pueden buscar, los teléfonos que aparecen son los de nosotros. Apapacharme lo hacen todos los días, cosa que agradezco. Me dicen, “oiga, ¿usted cuando cumple años también se canta Las mañanitas”? Les digo, “pues si las canto todos los días”. Mi hijo en el show dice “levanten la mano todos los que cumplen años este año”, se las cantamos a todo mundo. Por otro lado, que no se me enojen en Monterrey, pero yo debí haber sido veracruzano. Sí, así soy, francote, derechote, sincerote. Llego aquí como a la casa, me cae bien todo, desde Pánuco hasta Acayucan, el clima, la gente… Llego a Monterrey y me siento extraño; soy de allá, pero digo “¿qué estoy haciendo aquí?”. Que no se enojen en Nuevo León, pero es la verdad. El consejo que le puedo dar a la gente de Veracruz es no se acaben el estado que es muy hermoso, esos mangos, esas zafras de caña, esos pastos para el ganado, esas ruinas arqueológicas que tienen, esos ríos caudalosos. Para mí Veracruz es el estado más rico del país. Disfruten lo que tienen, porque Monterrey es desértico, hay muchas carencias de todo tipo, y aquí en Veracruz sobra todo.

Preguntas Xalapeñísimas

XÑ: ¿Dónde se ha quedado la feria de Cepillín?, ¿en qué has invertido tu dinero? C: Regalé mucho, a mi familia los mandé a todos de luna de miel a Hawái. En diciembre les rifaba un carro. A dos hermanos los ayudé a terminar su casa. A mis padres los pasee por todo el mundo. Nunca lo tiré ni en drogas, ni en borracheras.

XÑ: ¿Los mejores payasos dicen “vamos a la escuela” o se forman sobre la marcha? C: La escuela es lo máximo. El secreto de que no te friegue nadie es cuando estás educado. Invito a papá y mamá que hagan hasta lo imposible por mandar a sus hijos a la escuela. La mejor llave de cualquier éxito es ser una persona preparada.

XÑ: ¿Crees que te pasó lo de Pancho López: que el éxito se te dio muy rápido? C: No, yo luché en mi casa para que mis papás me dejaran porque yo ya era payaso desde chiquillo, era el travieso, el cómico, y no me dejaban, me decían “sigue estudiando, sigue estudiando, sigue estudiando”… y me hice artista a los 26 años.

XÑ: ¿Quién es tu amor chiquito y quién es tu amor grandote? C: Mi amor chiquito es todo mundo, no importa que tengan 80 años o sean bebés; sobre todo los niños desvalidos, desahuciados, los niños Down, porque son ángeles para siempre. Estoy en contra de las guerras, del abuso de los niños, de todo eso. Mi amor grandote es mi esposa, tengo 47 años de casado.

XÑ: ¿Cómo recuerdas un día con mamáC: ¡Uy! Con mi abuela. Cuando grabé esa canción se la estaba cantando a ella porque mi mamá vivía y el ingeniero de audio me la refrescó, le pregunté por qué, él estaba llorando y dijo “porque no sabes lo que acabas de grabar, a una sola toma”.

XÑ: ¿Tuviste oportunidad de conocer alguna vez el bosque de la ChinaC: No he ido nunca, he visto chinos en todas partes, pero hasta en China pusieron esa canción.

XÑ: Como Pinocho, ¿cuál es la mentira más grande que has dicho? C: ¡Uy! Dije mil. Gracias a mis papás fui mentiroso de niño porque nunca me creyeron la verdad. Tenía que inventar una mentira para que mi madre la creyera y ya cuando decía “ahora sí te creo”, yo le decía “ahora sí que te mentí”. Es algo que de adulto nunca lo acepté. A mis hijos les digo “ustedes pueden hacer lo que les dé su regalada gana siempre y cuando esté todo dentro de lo normal, pero a su padre o a su madre no nos mientan nunca porque yo sé cuando es verdad o mentira porque fui el rey de la mentira”.

XÑ: Cuéntanos un milagro que haya ocurrido en tu circo… C: Muchos de los circos en los que yo he trabajado, excepto este, estaban en la miseria y gracias a mi presentación salieron adelante. Entonces se vive un milagro todos los días en un circo.

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Arturo Caraza Orozco es un músico xalapeño excepcional con una trayectoria consistente. Inició su carrera musical en 1998 al integrarse a la banda de música de la Escuela Secundaria Técnica #3 donde tuvo su primer contacto con el saxofón para posteriormente, en el año 2001, ingresar a la Facultad de Música de la Universidad Veracruzana donde estudió bajo la tutela del maestro Franco Bonzagni durante 5 años.

XÑ: Arturo, ¿cómo nace tu relación con el jazz?
ACO: Comenzó cuando tenía 12 años. Un amigo de mi papá me regaló un disco de un grupo de saxofonistas que tocaba la música de Charlie Parker; cuando lo escuchaba no entendía pero me gustaba. Años después comencé a estudiar saxofón; poco a poco le dedicaba más tiempo y decidí entrar a la Facultad de Música de la Universidad Veracruzana. Cuando cursaba el último año del bachillerato entré a un programa de intercambio con el Club Rotario lo que fue decisivo en mi relacion con el jazz ya que la escuela de Estados Unidos a la que fui tenía un grupo de jazz y una big band en la que participé y desde el primer ensayo que tuve supe que era lo que quería hacer profesionalmente.

XÑ: ¿Qué encuentras en este género?, ¿qué te da como músico y como persona?
ACO: Es muy difícil responder la primer pregunta ya que en el transcurso del estudio se van descubriendo cosas nuevas pero siempre que toco siento libertad. Una de las cosas que más me gusta es que me ayuda a utilizar mi imaginacion, es imposible aburrirse, es toda una aventura no saber qué va a pasar cuando tocas. Me ha ayudado a entender los elementos de la música, a escucharlos, entenderlos y combinarlos para crear nuevas melodías y ser libre a través de la música. Personalmente creo que me ha cambiado la manera de ver las cosas, a tratar de seguir aprendiendo, a experimentar, probar, equivocarse, a siempre seguir en la búsqueda y una constante evolución.

XÑ: ¿Cómo se da tu partida a Puerto Rico para seguirte preparando y cuál fue tu experiencia allá?
ACO: Después del año de intercambio mi mente cambió. Continué estudiando saxofón en la Universidad Veracruzana pero siempre buscando la posibilidad de estudiar jazz. Durante el verano de ese año un amigo saxofonista me mencionó el Conservatorio de Música de Puerto Rico, vi los requerimientos y busqué los medios para ir; afortunadamente gané una beca que me permitió costearme parte de la colegiatura y la vida allá. Este periodo fue trascendental en mi vida pues me dejó lleno de experiencias que me hicieron crecer como persona y músico; me permitió conocer a mucha gente que ahora es un gran ejemplo para mí, además de aprender de una cultura tan rica como la puertorriqueña.

XÑ: ¿Cuáles son algunos de tus logros personales más importantes como ejecutante?
ACO: Han sido varios. Presentarme en diferentes festivales nacionales e internacionales para mí siempre será muy importante pero haber ganado el primer lugar en el Concurso de Saxofón Jazz en el Congreso Latinoamericano de Saxofón ALASAX 2013, celebrado en la ciudad de San José de Costa Rica, y posteriormente en diciembre del mismo año ganar el primer lugar en el Concurso de Saxofón Jazz de la Escuela Nacional de Música de la UNAM realizado en la Ciudad de México serán sin lugar a dudas dos de los logros más importantes en mi carrera.

XÑ: ¿Cómo te has sentido al incorporarte al proyecto JAZZUV en el 2012?
ACO: Me he sentido muy bien. Siento una gran responsabilidad con el proyecto por ser xalapeño; es un proyecto muy joven y especialmente ahora que está en un proceso de unificacion es muy importante trabajar para consolidarlo. A través de este tiempo laborado he aprendido muchísimo tanto musical como administrativa y personalmente. Enseñar es sin duda la mejor forma de aprender.

XÑ: ¿Qué opinas del movimiento jazzístico que se ha intensificado en Xalapa?
ACO: Me llena de alegría ver cómo el gran esfuerzo de muchas personas ha hecho crecer el movimiento de manera exponencial. Cuando yo estudiaba eran muy pocas las personas que estaban interesadas en este género pero en la última década ha crecido muchísimo y esto en gran parte se debe al Centro de estudios de Jazz de la Universidad Veracruzana ya que ha concentrado a una gran cantidad de alumnos de todo el país. Por si esto fuera poco el Festival JAZZUV ha sido un gran vehículo de difusion a través de diferentes grupos sociales dentro y fuera del país, dando a Xalapa una mayor diversidad artística.

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