OSCAR GUSTAVO DÍAZ MOYA

Regiomontano de nacimiento, Oscar Gustavo Díaz Moya se desempeña profesionalmente en el Hospital Ángeles Xalapa y se graduó como Médico Cirujano por la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco. Posteriormente realizó una especialidad en Cirugía Plástica y Reconstructiva. Además, cuenta con certificación por parte del Consejo Mexicano de Cirugía Plástica, Estética y Reconstructiva, A. C. (CMCPER), es miembro de la Asociación Mexicana de Cirugía Plástica, Estética y Reconstructiva A. C. (AMCPER) y socio activo de la Asociación Mexicana de Labio y Paladar Hendido y Anomalías Craneofaciales A. C.

XÑ: Oscar, ¿cómo defines actualmente la cirugía plástica estética?
OGDM: La palabra “plástica” deriva del vocablo griego plasso que siginifica “yo moldeo o yo reconstruyo”. La cirugía plástica es una rama de la medicina que tiene dos finalidades: reconstruir o corregir la función o forma del cuerpo humano posterior a algún accidente o enfermedad congénita o adquirida; y, moldear o llevar al cuerpo a una armonía estética facial y corporal, de acuerdo a los estándares actuales de belleza.

XÑ: ¿Qué tanto influye a nivel emocional una cirugía estética sobre un paciente?
OGDM: ¡Es un cambio al cien por ciento! Puede cambiar completamente tu vida. Tu estado de ánimo mejora, se equilibra tu estabilidad emocional y autoestima porque te hace sentir atractivo y socialmente aceptable. Hace resaltar tu belleza interior al mostrarlo en el exterior. Incluso puede ayudarte para mejorar la confianza en ti mismo, para conseguir aquello que no habías podido lograr.

XÑ: ¿Qué tanto ha diversificado la tecnología a las cirugías y cómo ha hecho accesibles los costos de las mismas?
OGDM: Bueno, es necesario aclarar un punto: la belleza siempre cuesta. La cirugía plástica, al igual que todas las áreas de la ciencia, ha tenido grandes avances tecnológicos que ayudan a que cada día se realicen cirugías más seguras y de mejor calidad. Pero esto no significa que los costos hayan disminuido pues estamos hablando de vidas humanas, no de accesorios que puedes comprar en una rebaja u oferta. Dicen por ahí que “lo bueno cuesta”.

XÑ: ¿Cuáles son algunos de los mitos más frecuentes en esta área?
OGDM: “La cirugía plástica es solo para mujeres”. Falso, actualmente el número de hombres que solicitan procedimientos estéticos va en aumento. “Las cirugías estéticas causan adicción”. Falso, no existe un efecto nocivo, la mayoría de los pacientes solo se operan una vez pues sus efectos son duraderos. Aunque existen procedimientos que son temporales y que, para conservar el buen resultado, requieren nuevas aplicaciones. “Quiero tener el rostro o cuerpo de…”. Falso. Tus aspiraciones de belleza pueden no armonizar con la forma de tu rostro o de tus huesos y cartílagos. Cada persona es única y depende de tus proporciones naturales. “No me opero porque es carísimo”. Falso, no todas tienen costos elevados, existen algunas que son mínimamente invasivas y ambulatorias que pueden no exceder tu presupuesto. “Todos los que se operan se ven falsos”. Falso, los resultados no son artificiales siempre y cuando el paciente deposite su confianza en un profesional altamente calificado y certificado.

XÑ: ¿Qué tan importante es la actualización en esta rama?
OGDM: Me resulta difícil pensar en un cirujano plástico que no se actualice. Las nuevas técnicas quirúrgicas y el advenimiento de materiales cada vez mejor desarrollados y con mejores resultados me obligan a estar capacitándome constantemente, con la finalidad de ofrecer lo mejor para mis pacientes. Para poder ejercer en México, el cirujano plástico tiene que estar certificado por el CMCPER y ser miembro activo de la AMCPER. Estas acreditaciones se obtienen con la constante participación y asistencia a congresos nacionales e internacionales y a evaluaciones frecuentes por organismos reguladores.

XÑ: ¿Qué papel juega el médico a la hora de orientar al paciente sobre la pertinencia o abuso de las cirugías?
OGDM: A diferencia de otras áreas aquí “el que paga, no manda”. Aquí el cirujano es el que lleva la batuta de todo el proceso quirúrgico, que va desde la consulta de valoración inicial hasta que el paciente es dado de alta. Como profesional debo orientar y explicar con sinceridad a mi paciente si la cirugía que desea pone en riesgo su integridad o si lo que me pide no va de acuerdo a la armonía de su cuerpo, o no va a tener un buen resultado. Debo ser cuidadoso, pero franco en advertirles sobre los resultados de lo que me están pidiendo. A veces tengo que decirle que no a un paciente, aunque eso signifca que no visitará nunca más mi consultorio, pero sé que hice lo correcto.

Comparte este artículo

Más de XÑ