NICOLA VICECONTI

Misantla es tierra de artistas y de poetas. Por esa razón, allí tuvo lugar el Primer Encuentro Internacional de Poesía en mayo pasado. En el marco de este, se dio la visita de Nicola Viceconti, escritor, sociólogo, poeta, exponente de la literatura contemporánea italiana. Ganador de innumerables concursos literarios, Nicola ha obtenido el prestigioso reconocimiento de “Visitante Ilustre” por parte de la Cámara de Diputados de la Provincia de Buenos Aires por la capacidad de “mantener viva la memoria del pueblo argentino a través de sus romances”.

XÑ: Nicola, ¿cómo es para un poeta europeo verse situado en el corazón de una sierra profusa de vegetación como la de Misantla?
NV: La primera sensación que sentí al llegar a Misantla, cruzando el bosque de esta maravillosa región mexicana, fue una mezcla de asombro y misterio. Los arbustos exuberantes, el follaje denso, penetrado discretamente por pequeños caminos, parecen exaltar y potenciar la fuerza prístina, pura e impoluta de la naturaleza. Una naturaleza diferente, expresiva, que parece hablar, y que al principio me causó cierto miedo, pero que pronto se convirtió en un hogar acogedor, caliente y en una fuente mágica de inspiración. Para un poeta europeo, creo que el corazón del bosque de Misantla puede restaurar una relación entre el hombre y la naturaleza, y consigo mismo que es más emocionante.

XÑ: ¿Es Misantla un sitio propicio para escribir acerca de él poemas o novelas?
NV: Sin duda Misantla es un lugar de inspiración por varias razones. Además del tema de la naturaleza ya mencionado, la combinación de historia y leyenda estimula la imaginación creativa. En estos días, compuse un poema titulado Pequeños gigantes misantecos, dedicado a los niños que tuve el placer de conocer en la escuela primaria Manuel Gutierrez Zamora. Además, me gustaría escribir un cuento ambientado en Misantla.

XÑ: Los que te conocen definen tu obra como dirigida a despertar conciencias, a la reflexión y a estimular el pensamiento crítico, ¿tú coincides con eso?
NV: Como afirmó Sartre, un escritor debe “contribuir a producir ciertos cambios en la sociedad que lo rodea”. La literatura necesariamente debe llevar a cabo la tarea de despertar las conciencias sobre ciertos temas de interés colectivo y manifestar un claro compromiso social. La actividad literaria para mí debe reconducir a una humanidad capaz de unir mente y corazón y cultivar la esperanza. Es el senecano concepto “prodesse hominibus” (ser útil a los hombres).

XÑ: ¿Qué enseñanza te dejaron tus obras Cumparsita y Emét – el deber de la verdad durante su proceso de escritura?
NV: Con Cumparsita desarrollé la capacidad de penetrar en la historia de la emigración italiana, analizando las implicaciones psicosociales y la función de los emigrantes en las diversas expresiones culturales (tango, gastronomía, idioma). En Emét quise tratar el fenómeno de la ratline que permitió a miles de nazis refugiarse en América del Sur. Enfaticé -con el instrumento de ficción- los aspectos ético-morales de la verdad, la honestidad y la integridad humana.

XÑ: En Ven conmigo narras un viaje de 71 días por dos continentes antes de llegar a México, ¿cuál fue el más duro de esos días y cuál es más agradable?
NV: El día más duro para Franco Solfi, el protagonista, se encuentra al comienzo de la historia, cuando a través de una pesadilla aborda el delicado tema de la ideología: “Nos han engañado”, es el grito de dolor de Irina, su mujer, que desapareció en la nada y que llevará Franco a ponerse en duda frente al cuestionamiento de la formación adquirida en su familia de origen y reforzada por los estudios llevados a cabo en Italia y Moscú. El dia más agradable, en cambio, es cuando en medio de una tormenta Irina y Franco se pusieron a cantar una canción en un arrebato de locura de amor.

XÑ: Para despedirnos, ¿qué opinión te merecen la narrativa latinoamericana y los poetas veracruzanos?
NV: Siempre he mostrado un interés particular en la literatura latinoamericana en la que el uso de elementos mágicos para describir la realidad es frecuente. Mi viaje a Misantla ciertamente ha contribuido a confirmar esta preferencia. Sobre los poetas veracruzanos me gustaría nombrar a Salvador Díaz Mirón que en su obra muestra la influencia del romanticismo europeo en una forma intimista y introspectiva; José Luis Rivas, con su ritmo y fuerza verbal; y Francisco Hernández Pérez, con su retrato poetico que privilegia textos ecfrásticos.

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