HIROYUKI OKUMURA

XÑ abre sus páginas al arte del sol naciente, a su proverbial capacidad de síntesis y a su tradición contemplativa. Por eso, en noviembre abrimos un espacio para conocer el imaginario de Hiroyuki Okumura, artista nacido Japón, con estudios de licenciatura y maestría de Escultura en la Escuela de Bellas Artes de Kanazawa, su ciudad natal.

XÑ: Hiroyuki, ¿desde cuándo radicas en Xalapa y cómo fue que llegaste a esta capital?
HO: Estoy aquí desde 1989 gracias a mi maestro de escultura Kiyoshi Takahashi, quien me condujo para llegar a Xalapa. Mi maestro tenía un vínculo fuerte con la Universidad Veracruzana y su escultura tenía gran influencia con la cultura prehispánica. Por eso yo quise conocer esta cultura y la ciudad de Xalapa.

XÑ: ¿Cuál es tu espacio de arte público preferido en Xalapa y por qué?
HO: El Museo de Antropología de Xalapa. Me encantan los objetos prehispánicos y la arquitectura del museo. Especialmente me encanta ver la escultura de la cultura olmeca; me conmueve profundamente y me inspira mucho para mi escultura.

XÑ: ¿Qué piensas de la vocación cultural de Xalapa: mito o realidad?
HO: Yo creo que es real. La tiene. Hay una fuerte atracción cultural. Por eso viven en ella muchos artistas. Me gusta el ambiente xalapaño. Para mí Xalapa es ideal para crear arte.

XÑ: ¿Cómo te defines como artista?
HO: Soy escultor. Me gusta tallar la piedra, especialmente el mármol mexicano. En México tengo la mitad de mi vida. Soy japonés, pero mi escultura tiene el lado mexicano; quiero decir que tiene influencia de dos culturas.

XÑ: ¿Qué etapas crees que has cursado en tu manera de crear?
HO: Ya tengo más de 36 anõs trabajando en la escultura. Por fin siento la confianza a mi sentido. Ya tengo sentido central en mi creación. Ahora quiero extender y profundizar más para encontrar lo mío.

XÑ: ¿Qué representó para ti realizar el mural escultórico “La cuidad de niebla” en Tlaqná, Centro Cultural, de la Universidad Veracruzana?
HO: Fue el más grande desafío en mi carrera como escultor. Puse todo lo que tenía en mi capacidad. Tengo plena satisfacción con mi trabajo. Me siento muy afortunado de haber participado en un proyecto de tal magnitud.

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