DIEGO VAINESMAN

Con gran trayectoria como director de arte, director de diseño y diseñador, Diego Vainesman ha trabajado en la agencia de publicidad Chillingworth/Radding, en la compañía MJM, en la revista tipoGráfica como corresponsal de Nueva York y escribió para el libro Tipografía Latinoamericana. Ha sido el primer presidente latino del prestigioso Type Directors Club. Actualmente dirige su estudio de diseño 40N47 Design, Inc. en Nueva York, donde sus clientes son firmas como American Express, Canon, IBM, M&M Mars, Balenciaga y Bronx High School of Science.

Diego no solo desarrolla marcas, también ejerce la docencia en universidades como Parsons, Pratt y la School of Visual Arts. Además, forma profesionales y estudiantes a través de charlas y talleres por Europa y Sudamérica.

XÑ: Diego, ¿cómo congenias el ángulo artístico del diseño y la parte que tiene que ver con la satisfacción de tus clientes?
DV: Creo fervientemente que el rol del diseñador no es solamente diseñar, sino también guiar a los clientes por el camino visual más efectivo. Tengo alrededor de treinta años trabajando en este campo. A todos desde el principio nos interesa inculcarle a los clientes nuestros conocimientos sobre el diseño; queremos que nuestros diseños sean presentados en el Museo de Arte Moderno. La realidad es que el cliente tiene una visión distinta y básicamente quiere que su producto sea vendido. Hay veces que como diseñadores perdemos la perspectiva de que el diseño es un arte comercial. ¡Ojo! Siempre quiero presentar el mejor diseño, pero no todos los clientes “pueden ver” de qué se trata. Resumiendo, debemos tener un diálogo abierto con los clientes donde nos escuchen y donde nosotros como diseñadores escuchemos sus necesidades. Cuando creamos una relación de confianza, ahí es donde los clientes tienden a aprobar nuestro diseño.

XÑ: ¿Qué crees que disfruta más el consumidor: el efecto vanguardista en un diseño o el detalle simple y revelador?
DV: Creo que ambas cosas van de la mano, no creo que se contradigan. En el año 1977, Milton Glaser diseñó el logo “I love New York”. Ese logo fue vanguardista ya que a partir de este miles de logos empezaron con “I love” y todo partió de un detalle increíblemente simple y revelador. Acabo de asistir al Javits Center a una “feria” gigante llamada NY NOW. En esta se exhibieron tres tipos de productos: para el hogar, lifestyle y hecho a mano. Aproximadamente 30 000 personas acudieron a esta feria. Había productos vanguardistas y otros con detalles simples. Confieso que el consumidor compra todo; lo importante como diseñador es reconocer el mercado que más le convenga a tu cliente.

XÑ: ¿Qué haces para mantenerte como un artista en medio de la vorágine de la publicidad y el desarrollo de marketing?
DV: Creo que para muchos diseñadores que se mudan a Nueva York puede haber un shock cultural. Yo estudié acá, me formé acá y di mis pasos profesionales acá. Desde un principio aprendí los códigos profesionales de la ciudad. Tanto ella como la parte profesional van a mil kilómetros por hora, por lo que hablo con la gente que ha estado de visita; la ciudad te puede fascinar o la puedes odiar. Profesionalmente, esto es lo importante de esta ciudad, haré una comparación con el metro. Imagínense el mapa del metro de Nueva York, yendo de sur a norte; existe la línea verde, en ella está el número 6 (local), y el 4 y 5 (expreso). El 6 para en todas las estaciones, el 4-5 saltea varias paradas (por ende, va mucho más rápido). Tu carrera profesional es como el subterráneo: uno determina cuán rápido y cuán lejos quiere llegar. Está la gente muy ambiciosa y la que no lo es. Lo importante es saber cuán rápido ir y en qué parada nos queremos bajar.

XÑ: ¿Qué sientes que el diseño puede hacer por una sociedad como la mexicana?
DV: Como diría el famoso diseñador Paul Rand: “Todo es diseño. ¡Todo!”. Hoy en día, cuando queremos llegar a alguna dirección prendemos nuestro teléfono que nos muestra las rutas apropiadas a través de Google u otra aplicación. Estos programas han sido diseñados. Las rutas tienen señalética. La señalética la hizo un diseñador que estableció la altura del cartel y el diseño interno, un diseñador industrial que determinó el material que la sostiene, un diseñador de tipos que diseñó las letras. Bien diseñado, mal diseñado, se asombrarán al pensar que hoy todo lo que nos rodea está diseñado. Todo es diseño. ¡Todo! Tengo el gusto de conocer a varios diseñadores gráficos, de tipografías y de carteles mexicanos; todos profesionales y excepcionales. Luego de mi paso por la Universidad Anáhuac de Xalapa conocí un grupo muy talentoso de estudiantes cuyo trabajo no tienen nada que envidiarle a los profesionales.Creo que con una buena educación de los clientes el diseño en la sociedad mexicana está en muy buenas manos.

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