CELIA CASTELÁN

Nacida en el Puerto de Veracruz, Celia Castelán ha tenido una formación muy diversa bifurcada por intereses, desempeños profesionales, conciencia social, temas constantes, continuo crecimiento, visión y quehacer artístico. Así que es un gusto entrevistar a una mujer que desde diferentes ángulos y facetas retrata, modela y deja una obra de sensibilidad, color y dimensión del ser veracruzano en el panorama universal de los anhelos y derechos de la humanidad.

XÑ: Celia, ¿qué papel jugó la cercanía con tu abuelo, el reconocido escultor Erasmo Vásquez Lendechy, al elegir tu profesión?
CC: Soy una persona afortunada y lo he sido incluso desde antes de nacer. Atesoro mi familia como uno de los regalos más valiosos que el asombroso multiverso me ha dado. Mi abuelo es una de las personas que contribuyeron de forma cercana a mi formación en el ambiente cotidiano de la infancia y no alcanzaría a describir su huella imborrable en pocas palabras, pero puedo ser concreta y decir que me enseñó sin palabras que a la imaginación y a la creatividad no se les puede decir que no, que es importante abrir la ventana al mundo que habita en nosotros, que la técnica y el oficio se construyen con la práctica, que el trazo del artista revela su autenticidad, que tenemos responsabilidad con el entorno, la relevancia de la práctica del amor y el respeto al prójimo, que cruzarse de brazos no es opción, que un mundo distinto y mejor es posible, y que si tienes un don es tu responsabilidad y propósito comunicar de forma honesta los significados profundos de tu yo mágico e inspirar a la humanidad a reflexionar y ayudarla a recuperar su capacidad para conmoverse. Así que su legado es indiscutible y su influencia innegable para que yo dedique mi vida al arte.

XÑ: ¿Cómo te defines como artista?
CC: Soy perseverante, polifacética, multidisciplinaria, autodidacta en muchas áreas, emotiva, ingenua, bocina del multiverso, tejedora de sueños, cuentacuentos, mujer orquesta, creadora compulsiva, valiente, pueblerina y aprendiz de ser humano.

XÑ: ¿Cómo recuerdas tu participación en la elaboración del mural monumental del Tribunal Superior de Justicia del Estado de Veracruz?
CC: Fue enriquecedor, único y lleno de aprendizaje; acrecentó mi experiencia y representó un acercamiento intenso e inmenso a la labor escultórica; me permitió apreciar el valor del alto relieve a nivel técnico. Tener la oportunidad de conocer y colaborar con personas valiosas y experimentadas en los procesos aumentó mi conocimiento. Lo tomo como un regalo de ese viejo sabio que es el tiempo, a quien conmoví sin duda para permitirme conocer de cerca de grandes maestros como Gaudencio Hernández y Teodoro Cano. Este pasaje de mi vida es solo una parte del guion y debe haber sin duda una consecuencia asociada a esa experiencia.

XÑ: ¿Qué anhelas que suceda con tu obra?
CC: Tener vida suficiente para que mi discurso cumpla con el propósito de conmover, que el límite no sea el tiempo, que este me alcance para decir todo lo que tengo que decir, que el ojo sensible de quien vea mi obra reciba un mensaje que sacuda su propia vida, que mi vida no se acabe cuando muera y mi obra siga hablando por mí.

XÑ: Por último, ¿qué significa para ti haber sido reconocida como Veracruzana Destacada por tu labor en las artes por el DIF Estatal?
CC: Es una distinción que agradezco y me obliga a reconocer la responsabilidad que el artista adquiere al convertirse en figura pública y ser fuente de inspiración para las personas. He trabajado por la democratización del arte para que cumpla el propósito de transformador humano y social, obedeciendo una teoría personal para generar bienestar colectivo; este reconocimiento es sin duda consecuencia de ese trabajo, me regocija saber que con el arte como instrumento hemos dado un paso adelante y representa un estímulo para continuar.

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