ABRAHAM OCERANSKY

Este mes entrevistamos a uno de los protagonistas imprescindibles de la historia contemporánea del arte en Veracruz y México: Abraham Oceransky, artista escénico con profundo estudio y desarrollo en diferentes ámbitos de la creación. Con estudios en la Escuela Nacional de Arte Teatral, ha dirigido más de noventa obras teatrales, dirigió televisión para Canal 11 y Televisa, y creó el primer Laboratorio Teatral en Latinoamérica. Su pasión por el mundo oriental ha sido una constante en sus montajes y filosofía de vida.

XÑ: Maestro, ¿cómo se dio su relación con Xalapa?
AO: Me encontré con la neblina fresca y misteriosa y en su interior descubrí el corazón de su gente. Me pareció mágico, la neblina misteriosa de su piel, cobijando un corazón con cultura, fandango y mucho erotismo y dije: aquí quiero vivir.

XÑ: ¿Cómo define usted al Abraham Oceransky actual?
AO: Como aquel que busca sus pares de ojos abiertos y de corazón inocente.

XÑ: ¿Cuál es su experiencia al frente del Teatro La Libertad, inaugurado en 2009?
AO: Desde su inauguración he buscado la posibilidad de ser independiente pues el arte no debe casarse con ninguna ideología e institución, de lo contrario deja de ser arte. Sin embargo, esto no debería significar que este recinto cultural, ni mi filosofía de arte deban ser un enemigo para el estado, sus instituciones culturales y capas de gobierno. Al contrario, justamente por tal libertad de creación y su manifestación, por sus aportes y enriquecimientos al arte y a la sociedad, debería estar salvaguardado por los gobiernos e instituciones de Veracruz. Es una pena que hasta el momento no haya sido así, a pesar de las múltiples promesas públicas y palabras de apoyo de gobiernos y políticos en todos sus niveles. Desde sus inicios, Teatro La Libertad es reconocido por la sociedad civil y por la comunidad artística local, nacional e internacional como lo que es: recinto de alta calidad artística. ¿Por qué para las voluntades políticas es tan difícil de comprender? Es vergonzoso que los intereses personales de los gobiernos sesguen y anulen los beneficios de un proyecto como este. Para su fundación nos fue otorgado el espacio en comodato, desgraciadamente ahora nos damos cuenta que las palabras del gobierno de aquel entonces no tienen validez ante los actuales. Más allá de las promesas seguimos sin recibir acciones positivas contundentes que amparen su permanencia. Ahora, sin importar que hemos crecido y que hemos dado frutos con esfuerzos titánicos, nuestra actividad será cegada al sacarnos del espacio que ocupamos. Sin embargo, sigo pensando que Teatro La Libertad es un valor consolidado que debe permanecer ya que no se trata de un lugar individual, se trata de que, al cerrarlo, se está mutilando una fuente artística a nivel universal, así funciona la conciencia.

XÑ: ¿Cómo describe su método de trabajo?
AO: Cuando me inicié en el teatro pensé que era muy fácil aprenderte un texto de memoria y moverte sobre el escenario, un poco de maquillaje y estás del otro lado. Pero al meterme a investigar sobre él descubrí que no era aprenderte algo de memoria ni fingir que eras otro, me di cuenta que el pensar sobre lo humano me daba la certeza de que el camino que iba a seguir sería por lo pronto encontrarme a mí mismo, que el camino del arte no va en una sola dirección, que todo lo que sé solo es un planeta en una galaxia y que esta solo es una mota de polvo en un vastísimo universo; el arte es la síntesis de todos los conocimientos. En la ciencia existe el arte, en la política y en la religión, porque el pensamiento más humano es el arte. Este no es solo una cosa, está dentro de todas las cosas y esa es mi religión: intentar ampliar mi conocimiento de lo humano y el arte.

XÑ: Por último, platíquenos de sus montajes para el 2018.
AO: Tengo planeado dos o tres montajes, el primero de ellos que ya estoy comenzando a trabajar es sobre mi propia muerte; simplemente a manera de autoinvestigación me entregaré a los brazos de la fantasía y de la realidad para explicar el fenómeno de la muerte. Luego haré un trabajo conjunto con un maestro japonés, mezclando las técnicas orientales y occidentales para un montaje próximo. Y, por último, tendremos que desocupar el predio que ocupa ahora el Teatro La Libertad y entregarlo al gobierno.

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