RAFAEL MANSUR OVIEDO

Noviembre es un mes por demás revolucionario y en México la Revolución se hizo en tren y a caballo. Es por esa razón que siempre será un honor entrevistar a un hombre que ejerce su papel de charro con toda cabalidad; nos referimos a Rafael Mansur Oviedo, licenciado en Administración de Empresas por el ITESM, quien ha sabido llevar muy bien las riendas de su profesión, su vida familiar y su deporte amado: la charrería.

XÑ: Rafael, ¿de dónde viene tu afición, tu pasión por el mundo charro?
RMO: Mi afición por la charrería y los caballos viene desde que nací, gracias a que en los años cincuentas mi abuelo Antonio Mansur Julián le inculcó a mi padre, Rafael Mansur Sáenz, esta afición. Así es como comenzó mi pasión ya que a tan solo cuarenta días de nacido me subieron a un caballo por primera vez.

XÑ: ¿A qué asociación de charros perteneces?
RMO: Pertenezco orgullosamente a la Asociación de Charros 30 Caballeros que fue fundada en 1985 por mi padre. Así que desde antes de mi nacimiento mi familia ya practicaba la charrería; este amor al deporte nacional me ha sido inculcado desde siempre.

XÑ: ¿Entonces comenzaste a competir a muy temprana edad?
RMO: Sí. Mis primeras competencias fueron a los seis años de edad, participando en charreadas amistosas y formándome poco a poco para poder competir en un nivel de alto rendimiento. He tenido la oportunidad de participar en equipo desde muy pequeño, en campeonatos infantiles, juveniles y categoría abierta (profesional), todos ellos representando al estado de Veracruz y en una ocasión al estado de Oaxaca en un nacional charro en categoría abierta (profesional).

XÑ: ¿Cuáles son algunos de tus logros más queridos en este considerado el deporte nacional?
RMO: He tenido la oportunidad de obtener campeonatos estatales, regionales (Veracruz, Oaxaca, Tabasco, Chiapas y Campeche); he participado en dieciocho campeonatos nacionales, obteniendo el octavo lugar nacional en 1996; y he ganado en dos ocasiones el Torneo Guadalupano, en 1988 y 1994.

XÑ: Si pudieras recapitular aquello que te ha dejado ser charro, además de triunfos y reconocimiento, ¿qué considerarías?
RMO: Gracias a la charrería he logrado forjar mis valores como persona y como deportista, ya que se requiere de mucho esfuerzo, dedicación, preparación, compañerismo y responsabilidad. Además de que es un deporte cien por ciento familiar que busca fomentar a las siguientes generaciones parte de nuestra cultura y promocionar el deporte nacional.

Fotos:
Laura Fernández “Pasión Charra”

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