UNA INFANCIA FELIZ ES LA BASE PARA UNA VIDA PLENA

Por: Psicóloga Andrea Velasco

¿Qué padre no desea ver feliz a su hijo? Hoy en día los padres desean que sus hijos se desarrollen sanos y felices. Para lograrlo es necesario saber que los niños maduran a ritmos diferentes y también tienen personalidades, temperamentos y niveles de energía distintos por lo que ningún niño debe ser comparado con otro.

Nosotros como padres, maestros y profesionales de la salud tenemos como prioridad que el niño se desarrolle de una manera óptima e integral dentro del ámbito físico, personal, familiar, social y educativo. La importancia de este último es que no solo se observa su desempeño académico sino que también se ven reflejadas sus relaciones personales y familiares, su motivación y autoestima.
Actualmente existe demasiada información y mitos sobre los trastornos de déficit de atención y problemas de aprendizaje. A algunos padres les resulta difícil aceptar que sus hijos presentan problemas y no buscan el apoyo necesario.

Es importante mencionar que cuando un niño con déficit de atención o problema de aprendizaje no recibe el apoyo necesario comienza a etiquetarse dentro del salón de clases y en la dinámica familiar como el `niño problema´. Si el problema continúa el niño desarrolla un sentimiento de incompetencia y una baja autoestima, presenta una actitud de rebeldía ya que prefiere ser el niño que `se porta mal´ en lugar del niño `que no sabe´, al mismo tiempo que no logra desarrollar confianza en sí mismo.

Por eso recomiendo a los padres estar al pendiente de las necesidades de sus hijos, hacerles notar que son únicos y especiales con sus propias capacidades, no sobrecargarlos con actividades y responsabilidades más allá de su edad y mostrarles su apoyo incondicional en todo momento.

El TDAH, Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad, es un trastorno común dentro de la infancia y puede continuar hasta la adolescencia y la edad adulta. En él se observa principalmente dificultad para concentrarse y prestar atención, no percibir detalles, olvidarse de las cosas y con frecuencia cambiar de una actividad a otra. Algunos niños pueden presentar hiperactividad o tener impaciencia mientras que otros pueden tener un buen comportamiento y se encuentran siempre distraídos. Ambos comportamientos se muestran dentro del colegio y continúan en sus hogares.

Cuando un niño presenta dificultad para procesar la información que recibe dentro de las áreas de lectura, audición, escritura y matemáticas podemos decir que presenta un problema de aprendizaje que generalmente suele pasar desapercibido hasta que el niño llega a la edad escolar.

Afortunadamente hoy en día existen diagnósticos muy precisos; con la ayuda de profesionales se puede diagnosticar e idear el mejor tratamiento para cada niño. Está comprobado que los niños que son diagnosticados y reciben el apoyo necesario a temprana edad logran desenvolverse de una manera satisfactoria en el ámbito educativo y social a lo largo de sus vidas.

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