TECNOLOGÍA UNIBODY

Por Ángel Salazar

Los hombres, especialmente los papás, no tienen el mismo cuidado al hacer compras que las mujeres. Las damas del hogar, por cuestión cultural, tienden a poner mayor cuidado en la vestimenta y los padres en la tecnología. Ambos, creo, coinciden en que un artículo de ropa o un objeto debe durar el mayor tiempo posible. Pero, ¿cómo saber si un artículo electrónico será duradero?
Especialmente las tablets, los celulares y las laptops, es decir, los productos destinados a ser portátiles, son los que están, poco a poco, reduciendo su tiempo de vida ya sea porque sus pantallas al mínimo golpe se quiebran y dejan de dar imagen o porque sus circuitos no son tan resistentes al agua o a posibles descargas.
Nada de esto importaría si la tecnología estuviera diseñada para ser reparada; se reemplazaría el componente dañado y se solucionaría inmediatamente cualquier problema.
En los últimos años, en cuanto a tecnología móvil respecta, la tendencia en cuanto ensamblaje ha sido la fabricación estilo unibody. Este tipo de tecnología se anunció con muchas ventajas como la ligereza y el espesor. Según algunas empresas como LG, Samsung y Apple ayudan al medio ambiente al reducir en un cincuenta por ciento la cantidad de materiales utilizados para la elaboración de sus productos. Dicen ellos que estos procesos los convierte en protectores del medio ambiente.
Lo cierto es que muchas de sus declaraciones respecto a la tecnología unibody se tornan falsas cuando vemos que nuestro delgadísimo celular o laptop al caerse al suelo de una distancia de menos de un metro, se abolla como la fibra de vidrio de un coche al sufrir un percance. Si es cierto que no se ha sacrificado la resistencia o la durabilidad, no debería zafársele un cable, fundírsele un chip o quebrársele una pantalla a la primera caída a alguno de sus productos.
Las especulaciones, casi ciertas, que surgen de estos nuevos rasgos con los que cuenta la tecnología unibody se resumen en una dependencia inmediata a tener que comprar otro equipo para resolver una falla en vez de repararlo. Ahora, un componente se subordina a otro; por ejemplo, un teclado a una carcasa de aluminio y, a su vez, una carcasa a un touchpad, o como actualmente Apple hizo con las nuevas Macbook Pro, integrar memoria ram a la tarjeta madre.
Sabíamos que el procesador (cerebro) de una laptop o Macbook era un componente irremplasable, pero eso obedecía a un argumento lógico de energía y temperatura; era algo a lo que estábamos acostumbrados. Pero hoy las circunstancias de expansión de capacidades de nuestros equipos (celulares, tablets y laptops) se han extendido al grado de que si compramos una Macbook con 128 gb de almacenamiento —de entrada, capacidad insuficiente por ser tecnología nueva— y 4gb de ram, tendremos que rogar a Apple que en su página haya “dado el permiso” para poder ampliar el espacio para almacenar. Diferente cuestión en cuanto a memoria ram, ya que no habrá de otra más que comprar otra Mac distinta si se quiere expandir su velocidad.
Lo anterior me hace pensar esos dichos de papás roñosos: “no hijo, esos aparatos son para ricos”.

Contacto:
Facebook: Taller Guataka
guatakaguanabacoa@gmail.com
Cel. 2281 03 69 72

Más de XÑ