PATERNIDAD Y ECOLOGÍA, ¿ALGO QUE VER?

Por Yolanda González

¿Les parece que empecemos hablando del papá? Bueno, mi papá fue un hombre que aún recuerdo con vida; me enseñó a ser amorosa, responsable, amigable, alegre y danzarina, a bailar con la vida decía él. Me educó para ser feliz aceptando que vivir no es fácil pero sabiendo que estaba capacitada para enfrentarme a los problemas y teniendo como objetivo de vida el bien común.

Estos padres trascienden porque su educación con amor prepara a las personas a retarse para ser mejores que ellos.
Ahora bien, hay papás fuertes como el tronco de un árbol; se puede uno recargar con toda confianza en ellos porque se sabe que nos van a sostener y a dar sombra. Es muy agradable escuchar sus voces, se parecen al ruido de las hojas cuando el viento pasa a través de ellas. Sus manos son fuertes, manos de trabajo pero que saben acariciar como las hojas de los árboles.

¿En qué se parece la paternidad a la ecología? La verdad no la había pensado, mas son impresionantes las grandes similitudes que tienen, lo mucho que dan de manera positiva y las consecuencias negativas cuando no se cumple con responsabilidad lo que cada una es.
La ecología es la ciencia de la biología que estudia las relaciones de los seres vivos entre sí y con el medio en que viven; cómo estas interacciones afectan las propiedades del entorno ya que por su distribución hay disminución o aumento de los seres vivos incluyéndonos, ¡claro!

Ahora hablemos de la paternidad. Se dice que toda ha cambiado, ¿será? A quién se podría culpar de la violencia, egoísmo, mentira, indiferencia y falta de amor en que nuestra sociedad vive; cómo justificar que es por la falta de educación y amor en la familia que vivimos agresivos, tensos y frustrados.

Vamos aceptando que ser padre es una responsabilidad que va más allá de la autorrealización; que estamos formando seres que van a estar inmersos en la sociedad y que esta necesita que sean buenos y bondadosos; que son papás porque aceptaron el reto de dar vida y formar seres que sean personas porque esa es su esencia, es lo que impera en ellos.

Las semejanzas entre cuidar un árbol y un hijo son muchas: si el tronco se va chueco se le coloca una horqueta, si un hijo se va de lado se le corrige inmediatamente; eso es ser papá. Si una planta no crece se le abona, si un hijo espiritualmente no crece se le ama y pone atención. Si a una planta le cae plaga se le cuida, se le quita lo que le impide desarrollarse; si a un hijo por diversas circunstancias le cae la plaga, drogas por ejemplo, se le atiende a tiempo, se le cuida amorosamente y se le llama la atención porque el papá es responsable, es ese personaje que infunde respeto no miedo, amor no coraje y en quien se confía porque es coherente y congruente con sus actos.
Papá, vamos por favor a dejar de justificar sus acciones con la dichosa frase `estamos en la era del cambio´; cambio de qué. Los hijos nacen personas y el papá los convierte paulatinamente en una personalidad, igual que una ramita se convierte en un fuerte y bello árbol.
El papá guía, cuida y enseña con el ejemplo; educa para dar sentido a su vida y enseña que la vida tiene sentido para su hijo; educa para que los hijos sean fuertes, caritativos, amorosos y se preocupen por el prójimo.

Ser padre es vivir el presente y estar presente; sus acciones deben llevar al bien. Hay que disfrutar no sólo su recuerdo sino su presencia, marcando así la vida de un presente activo. Ser padre es ser humilde porque su grandeza reside en la formación de su hijo.
¿Ven? Si corto árboles provoco un cambio climático negativo y si no soy un papá responsable provoco una sociedad violenta. Si tú eres un papá orgulloso de tus acciones ¡muchas felicidades! Todos necesitamos un papá y todos tenemos un Padre, es su decisión cómo quieren ser recordados.


¡Felicidades! Ser papá es un don, cuiden a sus hijos y sean responsables del entorno donde se van a desarrollar.

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