MUJER… ES

Por Yolanda González

En lo personal festejar a la mujer se me hace lo máximo del consumismo; no entiendo por qué o para qué se le debe dar un día especial a la mujer y al hombre no, hasta en esto somos diferentes, dentro de la sociedad y viviendo en muchas ocasiones sin armonía, justificando lo imposible que es vivir juntos por las grandes diferencias, perdón, ¿cuáles diferencias? Somos de carne y hueso, sentimos, pensamos, damos vida a la vida y todo ello lo compartimos con el hombre.

Socialmente se creó el término `género´ para poder diferenciar al hombre de la mujer; cosa que realmente es innecesaria ya que existen factores biológicos, psicológicos, espirituales, cognitivos y sociales que establecen la diferencia. Género establece relaciones de poder y dominio masculino y ejerce su necesidad de control sobre otro, estableciendo en la mujer actitudes de subordinación, dependencia y discriminación y creando actitudes de manipulación, inutilidad y la necesidad de sentirse defendida. Por ello se crearon varias corrientes políticas en el movimiento de la mujer:

Feminismo liberal. Lucha por crear soluciones y promueve una ideología para que las mujeres amplíen sus oportunidades dentro del sistema capitalista. Se encuentra basado en la lógica de `algunas lo van a lograr pero otras no´ (a qué se juega).

Postmodernismo. Enfatiza la diversidad y las diferencias entre hombre y mujer (a mí en lo personal me fascinan las diferencias). Considera que la principal diferencia entre hombre y mujer es biológica (perdón, ¡pero qué bueno que no me veo bigotona!) y surge la necesidad de amparar, empatía y no violencia (sí podemos vivir juntos).

Feminismo o HTM (Hazlo Tú Misma). Impulsa y propone a la mujer alcanzar sus metas por ella misma, reivindicando el lenguaje sexista (ahora entiendo por qué escucho de boquitas pintadas palabras carretoneras), rompiendo barreras y creando situaciones igualitarias (ojalá esto fuera cierto, me fascinaría ver un hombre embarazado o en la sala de expulsión de ginecoobstetricia).

Feminismo cultural. Considera que hay una diferencia intrínseca determinada por la biología (¡órale!). Invierte la lógica de lo `natural´ de la superioridad masculina y la inferioridad femenina explicándolo bajo la capacidad única y moralmente superior de traer nuevas vidas al mundo. Condena al hombre y eleva la mujer (es muy agradable encontrar un culpable).

Feminismo radical. Plantea la centralidad de las diferencias de género, la superioridad de la mujer a partir de la procreación. La dominación del hombre se basa en la sexualidad violenta y coercitiva. Es una lucha entre los malos y las buenas sufridas y atacadas (no le entro).

Ecofeminismo. Plantea el paralelismo entre la explotación de la naturaleza y de la mujer ante una sociedad dominada por el hombre. Nos presenta como seres vulnerables por el sólo hecho de dar vida (vamos, es tan fácil).

Feminismo socialista. Reconoce la posición de la mujer explotada de manera menos radical que las anteriores, colocando la fuente de la opresión femenina en la exclusión de la producción social.

Feminismo marxista. Combate el mito sobre la mujer oprimida y la idea de desigualdad. Comenta la explotación de la mujer mas no ofrece alternativa; se plantea como natural y justificada por un hecho científico y que el cambio debe surgir de la unión de los oprimidos para poder erradicar la opresión (bien, puede ser utilizada por todos los oprimidos).

Neoliberalismo, la final del feminismo. Refiere que las mujeres han logrado su igualdad (ni tanto) y que demandar más para ellas ya es ir demasiado lejos (tampoco). Se basa en que todos comenzamos la vida por igual y tenemos las mismas oportunidades; sin embargo hay que reconocer que actualmente a la mujer se le exige demasiado socialmente: es madre, esposa, amante y trabajadora en competencia con el hombre y la misma mujer.

Fuera de toda corriente las mujeres somos sabias, tiernas, amorosas, damos vida a la vida; sabemos ser amantes, madres; demostramos sin miedo nuestros sentimientos y emociones; somos tenaces, aguerridas y vivimos sostenidas por las voces de todas las mujeres de antaño que han demostrado su valor por la identidad. Todas tenemos el derecho de escuchar nuestros pasos en la vida con firmeza y que nuestra sonrisa como una cascada salpique de placer a muchos cada instante. Sabemos disfrutar de una conversación, mirar con deleite al hombre que amamos a quien reconocemos como igual. Somos la mujer de ahora y del futuro; creemos en Dios, en nosotras y anhelamos la paz. Somos educadoras del amor y participamos en ello. Nuestra presencia es poderosa; defendemos nuestra identidad; sabemos que el amor es un valor inteligente y cada una de nosotras lo somos. Estamos dispuestas a luchar por nuestros anhelos; somos especiales porque hemos tenido que luchar por ser reconocidas; somos grandes compañeras del hombre.

¡Felicidades por ser mujer! Soy mujer llena de gracia y bendita tú por asumir tu responsabilidad de ser mujer en la vida con orgullo y dignidad.

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