¡GRACIAS MAMÁ!

Por Yolanda González

Siempre llenaste mi vida, `casi´ siempre, de sentimientos agradables y digo casi porque en ocasiones el `lávate los dientes, cómete las verduras, apaga la tele, ya es hora de dormir, ahorita es ahorita, eres muy desobediente, todo quieres, saluda, baja los codos de la mesa, recoge tus juguetes, cállate, obedéceme, cómete las verduras, compórtate, no digas mentiras, te voy a castigar, no vas, eso no, deja eso, qué estás haciendo, estudia, te lo dije, no seas flojo, apúrate, arregla tu cuarto, no me respondas, ese muchacho no me agrada, sigue llevándote con ellos a ver cómo acabas, de dónde sacaste esa amiguita, ese amiguito no me agrada, ese joven no es para ti, cállate y contesta´ en su momento me hicieron experimentar sentimientos de incomprensión y confusión.

Ahora sé que fueron necesarios para que sintiera todo lo agradable que es tu presencia.

Gracias mamá pues me hiciste capaz de ser creativo, ordenado, responsable, honesto, limpio, orgulloso de mis capacidades, hábil, sorprendido, seguro, estimado, esforzado, valorado, amado, único, pleno, afortunado de ser tu hijo(a), ¡gracias!

Cada instante me hiciste ser una mejor persona, capaz de enfrentarse a la vida y ser un superhéroe igual a los que soñaba de niño(a), ¿te acuerdas?

Te amo mamá y en este aquí y ahora en que eres una bella niña que sueña y que disfruto tanto tu presencia en mi vida doy gracias a Dios porque en cada momento fuiste una madre educadora, formadora de personas útiles a la sociedad, espirituales y trabajadoras; eres una bendición. Todos podemos ser mejores padres gracias a que la sabiduría de la vida nos enseñó a ser comprensivos y amorosos con nuestros hijos por la existencia de mamá. Gracias porque me enseñaste a pintar mi vida de colores.

¡Felicidades!

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