FENG SHUI Y LA NAVIDAD: DOS TRADICIONES Y UN MISMO OBJETIVO

Por Rafael Campos

Pocas personas asociarían de entrada la celebración de la Navidad y el feng shui; sin embargo, tienen más relación de lo que creemos.
Comenzaré diciendo que la Navidad celebra el solsticio de invierno, es decir, el nacimiento del nuevo año celestial, ya que es el momento en que el sol empieza a estar más y más cerca de la Tierra. Es el momento del nacimiento de la luz tanto en el cristianismo como en las religiones que lo antecedieron. El inicio que como todo nacimiento marcará el carácter del tiempo que seguirá.
No se trata de seguir un espíritu navideño algo devaluado por lo comercial y el tópico, sino de darle un nuevo enfoque como ocasión especial: el nacimiento de un nuevo año y unas nuevas ilusiones usando el chi de forma consciente para lograr nuestros objetivos.
¿Hay alguna manera de usar el feng shui sin traicionar la Navidad? Fácilmente. Basta con incorporar elementos que siendo poderosos en el feng shui queden integrados dentro de la decoración navideña, por ejemplo:
• Los colores tradicionales de la buena fortuna y la abundancia en China son el rojo y el dorado, así como el púrpura o el verde brillante. Aportar tantos elementos en estos colores como podamos aumentará el chi y generará una sensación de vitalidad y alegría.
• No es tan importante el tipo o la cantidad de alimentos como el entorno. Adornemos en estos días el espacio de forma poco habitual: que las habitaciones y en especial el comedor trasmita una atmósfera de ocasión especial. Cambia muebles de sitio, mueve los cuadros, sitúa los elementos de forma diferente. También es importante usar todas las posibilidades no desarrolladas, desplegar los recursos ocultos para que el nuevo año traiga nuevas oportunidades. ¿Cómo lograrlo? Usando aquellos manteles, cubiertos, etcétera, que durante el año se usen menos convirtiendo la ocasión en especial.
• Recupera un espíritu algo infantil que permita que el chi fluya libremente en forma de creatividad. Olvida tu modo Grinch, juega, festeja, regala un juguete y genera por unos días un espacio personal de armonía donde pueda reinar el espíritu de lograr un año próspero, lleno de salud y felicidad que impregna tanto las festividades chinas como nuestras festividades navideñas. Recuerda que la felicitación que se usa es la misma en ambas culturas: ¡feliz y próspero año nuevo!

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