FENG SHUI EN LA OFICINA

Por Rafael Campos

En julio celebramos a las secretarias y el feng shui en la oficina nos dice cómo organizar nuestro espacio de trabajo. Todos podemos trabajar la energía del éxito en nuestro ámbito laboral, sea cual sea la actividad desarrollada o el puesto que ocupemos dentro de una estructura más amplia.
Reconoce la energía: un entorno laboral caótico refleja confusión mental y postergación; uno muy austero transmite apatía. Cuando el espacio está despejado, limpio y confortable nos permite trabajar atentos y relajados a la vez, nos hace sentir que estamos plenos de capacidades y todo sale naturalmente; percibimos que podemos ir por más.
Respaldo: lo ideal es tener una pared detrás, nunca debe haber una puerta. Si hay una ventana y no podemos cambiar de ubicación, hay que colocar cortinas y tener una silla con respaldo alto, ancho y sólido. Esto resguarda contra traiciones, imprevistos y chismes. El chi protector puede potenciarse con un cuadro con montañas ubicado sobre la pared a nuestra espalda.
Orden: la disposición del mobiliario debe permitir que las personas y el chi circulen sin trabas, de manera ondulada, suave y envolvente. Así el sheng chi (energía positiva) podrá moverse sin obstáculos, alcanzando todos los rincones.
Evitar sha qi: las formas amenazantes, la suciedad, las superficies endebles, rotas o deterioradas son todas fuentes de sha qi o energía negativa que hay que evitar. Las patas de la mesa y el asiento deben apoyarse de manera firme sobre el piso. Un escritorio dañado o una silla inestable transmiten una energía insegura, precaria, contraria a la prosperidad. Son más recomendables los muebles de bordes redondeados que los filos rectos que irradian flechas envenenadas. Nunca hay que quedar expuestos a estantes y vigas sobre la cabeza que dan sensación de opresión a quien está debajo.
Iluminación: si contamos con una ventana es ideal aprovechar la luz natural que ingresa por ella colocando el escritorio de costado. El sector donde se ubica la computadora requiere una iluminación especial: el monitor no debe recibir la luz solar de frente. Si se pasa mucho tiempo mirando la pantalla de la computadora, será importante equilibrar la luz que irradia el monitor. Esto se logra colocando una lámpara de pie con pantalla a unos dos metros por detrás del monitor o, simplemente, dirigiendo una lámpara de escritorio hacia la pared posterior de este.
Escritorio: el tamaño del escritorio debe adecuarse al espacio disponible. Uno muy pequeño carece de jerarquía y no permite que trabajemos cómodos. Uno demasiado grande impide que tengamos las cosas al alcance de la mano y bajo control, por lo cual, también nos hace perder autoridad y organización.
Materiales: la madera transmite solidez, estabilidad, confianza. Los escritorios de metal son conductores de energía y nos dejan expuestos a la acción negativa de las radiaciones ambientales. Las mesas de vidrio trasmiten transparencia, agilidad mental y flexibilidad, pero es necesario combinarlo con la madera. Los laminados son energéticamente neutrales, su chi está dado por el color y la forma del mueble.

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