SERGIO OBESO RIVERA

Hace unas semanas la ciudad de Xalapa se levantó con una noticia que le alegró el corazón, el Papa Francisco anunció que México tendría un nuevo cardenal en la persona del obispo emérito de Xalapa, Sergio Obeso Rivera, quien el mes pasado ya recibió el capelo carmesí, junto con otros 13 nuevos purpurados.
Esta noticia nos llena de gozo, pues, más allá del asunto de la fe, hoy más que nunca consideramos necesario reconocer a los hombres y mujeres de paz, a aquellas figuras que han hecho de su vida una rutina de cordialidad, sabiduría y compasión, y sin duda la persona de Sergio Obeso Rivera cumple con todas estas características.
De esta manera, al final de su bendición dominical con la oración del Regina Coeli (Reina del Cielo), pronunciada ante miles de personas congregadas en la Plaza de San Pedro en el Vaticano, el Papa Francisco anunció la lista de quienes formarían parte del cardenalato.
Del elenco completo, 11 de ellos son menores de 80 años y, por tanto, cuentan con derecho a voto en un futuro cónclave. Los tres restantes, según precisó el propio pontífice, recibirían dicho nombramiento porque “se distinguieron por su servicio a la iglesia”. Entre ellos mencionó a Sergio Obeso, de 86 años.
Los 14 nuevos purpurados recibieron su distinción durante el Quinto Consistorio Cardenalicio del pontificado de Jorge Mario Bergoglio, que tuvo lugar en la Basílica de San Pedro, el día de la fiesta de los santos apóstoles Pedro y Pablo.
Nacido en Xalapa, Veracruz, el 31 de octubre de 1931, el clérigo mexicano ingresó en el seminario el 23 de enero de 1944. Tras sus estudios de humanidades se trasladó a Roma donde cursó filosofía y teología en la Pontificia Universidad Gregoriana.
Ordenado sacerdote en la “ciudad eterna” el 31 de octubre de 1954, pocos meses después regresó a México donde prestó diversos servicios en el Seminario de Xalapa hasta 1971, desde prefecto de filosofía hasta director espiritual y rector.
El 30 de abril de 1971, el entonces Papa Pablo VI lo designó obispo de Papantla donde permaneció apenas dos años y ocho meses hasta que, en enero de 1974, el mismo pontífice lo nombró obispo coadjunto de la Arquidiócesis de Xalapa con derecho a sucesión.
El 12 de marzo de 1979 asumió ese puesto en sustitución de Emilio Abascal Salmerón y rápidamente se convirtió en un protagonista de la iglesia mexicana, siendo elegido presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) para el periodo 1983-1985 y reelecto de 1985 a 1988.
Años más tarde, en 1995, fue reelecto en ese puesto, que mantuvo hasta 1997. Al interior de la propia CEM se desempeñó como responsable de las comisiones Episcopal del Clero y de Pastoral Social por diversos periodos.
El 10 de abril de 2007, el Papa Benedicto XVI aceptó su renuncia como obispo de Xalapa tras haber sobrepasado el límite de edad jubilatoria obligatoria establecido en 75 años; lo sucedió en el puesto Hipólito Reyes Larios.
Entre otras cosas, Sergio Obeso Rivera fue uno de los grandes responsables de la canonización del primer santo obispo latinoamericano, Rafael Guízar y Valencia, quien fue elevado al honor de los altares por el Papa Benedicto XVI el 15 de octubre de 2006.
Por todo esto y por los cientos de anécdotas profundamente humanistas que se desgranan por parte de creyentes y laicos que lo han tratado a lo largo de toda una vida de servicio, Xalapeñísima se congratula con este merecido nombramiento y a través de esta publicación se suma a un sereno homenaje a su persona.

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