Con mi nacimiento en Manhattan, mi juventud en Colorado y 45 años en Xalapa, ¿cómo se le puede llamar a un gringo que llegó a la capital veracruzana a estudiar letras españolas, que le fascinan los juegos de palabras, que tiene nietos mexicanos y una pasión por esta ciudad donde lleva una vida, sino sobre ruedas, sí en equilibrio?
Innovar es uno de mis destinos, sumarme a todo aquello que me apasiona y así me hice fotógrafo, aprendiendo de a poco y ejerciendo ¡de a mucho!… Conocí a grandes maestros mexicanos que me compartieron muchas claves en ese oficio de cazar instantes; oficio que comencé al ser fotógrafo de anuarios, en mi lejana high school, antes de dejar de dejar de vivir en Colorado… y que conste que no dije “dejar de estar colorado por el sol” como buen gringo xalapeño que soy…
Con un montón de años felizmente “cansado”, mi mujer me dice que he agarrado el vicio de la bicicleta y creo que más o menos tiene razón. Pero más allá de la bicicleta, la cual es mi medio de transporte y de inspiración, lo que me interesa y siempre me ha interesado es la comunidad, la movilidad, la salud y dejarle un legado a esta ciudad. Que se acuerden de ese señor que andaba con sus shorts y sus calcetas hasta las rodillas, desafiando a los camiones y a las calzadas xalapeñas; todo porque creo, al igual que muchos otros lo creen, que las cosas no solo se pueden hacer de otra manera, sino que se pueden hacer mejor.
Me interesa que más gente conozca Veracruz, los ranchos y las veredas, los paisajes, los parajes y la vegetación, que padres e hijos convivan en una bicicleta en tándem, que las familias recuperen el equilibrio, que vayan juntas hacia un mismo destino y que le pedaleen para que no las disperse esta vida alocada.
Hoy en día trabajo mucho en mis proyectos; trato de venderle una idea a Xalapa y a su gente pues colaboro fuertemente con el Club Rotario Internacional en proyectos como Enchúlame la bici y Enchúlame la silla, donde creamos un ambiente para la reparación y equipamiento de bicis y sillas de ruedas. También estoy integrado de lleno a promover la cultura del paseo en bicicleta entre los xalapeños. ¿Cómo puedo decir lo metido que estoy en esto? Como nací en los cincuentas, podría decir que tengo hoy por hoy más bicicletas que años.
Y bajándome un poquito de la bici, tengo entre mis afortunados episodios la amistad que trabé con Juanote, personaje emblemático de Xalapa; cercanía que se dio porque éramos compañeros de caminata de regreso de los conciertos. Mi insistencia en retratarlo me dio el privilegio de tener registros fotográficos, tal vez los únicos que existen de él. Incluso algún día un colega fotógrafo un poco amargado me reclamó: “¿y tú gringo, con qué derecho retrataste a nuestro Juanote?”. A lo que yo le respondí: “con el mismo derecho que tú no lo retrataste”.
Soy feliz siendo ese gringo xalapeño que tiene motivos muy cuerdos para su causa y una explicación para cada cosa.
Me llamo Roy Dudley y creo que casi todos en la infancia anduvimos en bici y fuimos felices. Ambas cosas, si se aprendieron bien, nunca se olvidan. La cosa es practicar; después de todo, tanto en la bici como en la felicidad, lo importante más que el destino es el trayecto.

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