Era 1937 cuando Trotski llegaba a México, nacía Xavier Villaurrutia y José Alfredo Jiménez llegaba a la capital hecho un mozalbete para vivir en casa de su tía Cuca… Mientras tanto yo, en una idílica Xalapa, “veía la luz” producto del amor de José Miguel Tamborrell Carbonell y Georgina del Barrio Ramírez.
Soy un hombre de grandes proyectos y enorme capacidad para ir adelante; no por nada me precio de tener 49 años de feliz matrimonio con Eva Rivera Moctezuma, quien me ha dado cuatro amados hijos: Marilú, Eva Laura, Carmen y José Rafael. Ellos han hecho colgar de mis brazos a mis nietos Andrea, Cristóbal José, Ana Paola, Pamela y Vanessa.
Soy jubilado de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) donde he vivido años “llenos de luz y energía”.
Entre todos estos recuerdos, el béisbol ocupa un lugar muy especial en mi vida porque llegó a mí de la mano de mi padre. Tuve la oportunidad de practicar otras disciplinas como natación, voleibol, básquetbol, atletismo, lanzamiento de disco, pero el grito de ¡playball! siempre llenó mis oídos y mi corazón, convirtiéndose en mi pasión.
A los catorce años comencé a jugar en equipos de béisbol de tercera y segunda fuerza. En aquellos tiempos los Chileros de Xalapa tuvieron sus inicios en la primera etapa de la Liga Invernal Veracruzana y se forjaban grandes rivalidades con los Pericos de Puebla y los Cafeteros de Córdoba.
Mientras tanto yo participaba en el Campeonato Estatal, obteniendo el segundo lugar representando a Xalapa. Luego fui seleccionado por el equipo campeón, Cerro Azul, para representar a Veracruz en los Juegos Deportivos Juveniles Nacionales en 1956, en la Ciudad de México, quedando tercer lugar nacional. El mánager de Cerro Azul me invitó a pertenecer al equipo, pero mi edad no me lo permitía.
El deporte tendría varias sorpresas para mí ya que ese mismo año tuve el privilegio de representar al Colegio Preparatorio de Xalapa en atletismo, en la carrera de 100 metros planos y relevo 4×100, ganando el primer lugar; también en lanzamiento de disco, obteniendo el segundo lugar.
Pero el béisbol estaba en mi sangre, volvería por mí en 1958 al jugar en la Liga Invernal Veracruzana con el equipo Aztecas de México, siendo el mánager Carlos Galina. Les hablo de una Liga Invernal donde llegaron a jugar peloteros de la talla de Beto Ávila, ni más ni menos…
Durante mi estancia en la Ciudad de México jugué varios partidos con el Instituto de la Juventud y por mi destacada participación y disciplina tuve la fortuna de ser seleccionado para jugar en el equipo León, de Guanajuato. La importancia que en mi casa le dieron a la preparación académica fue de alguna manera un impedimento ya que tenía que continuar mis estudios, así que regresé a vivir a Xalapa.
Trabajé en CFE donde formaron un equipo de béisbol, el cual dirigí. Ese equipo del SUTERM (Sindicato Único de Trabajadores Electricistas de la República Mexicana) me dio grandes satisfacciones, campeonatos y alegrías muy recordadas como la de 1984 cuando tuve el gusto de jugar un partido amistoso con los Pelos Canos de Veracruz donde enfrenté a el gran pelotero “Canguro Santos Amaro”.
Pero regresándome un poquito en la historia, 1978 fue un año especial para mí ya que comencé a jugar con el equipo de Chileros de Xalapa, obteniendo un récord de 59 juegos ganados ininterrumpidamente y catorce campeonatos, muchos de ellos de manera consecutiva.
El deporte ha estado conmigo en todas las edades. Doy gracias a Dios de que en lugar de bastón ocupe a la madera como bate y así he podido participar con el Instituto Nacional de las Personas Adultas Mayores, en el Club Chipotles, en los Juegos Nacionales Deportivos y Culturales de la Tercera Edad, en la Ciudad de México, donde en 2003 ganamos el primer lugar nacional representando a Veracruz. Somos el primer equipo de béisbol de Veracruz que ha ganado ese lugar.
Una de las grandes satisfacciones que he tenido es portar la antorcha de relevo en los Juegos Centroamericanos y del Caribe que se realizaron en Veracruz en 2014, así como la que viví recientemente, en julio de este año, cuando recibí de la H. Liga de Béisbol Xalapeña un reconocimiento por mi trayectoria de más de cincuenta años en los campos de béisbol.
Ese soy yo, José Rafael Tamborrell del Barrio, conocedor de las cuatro esquinas que tiene “el diamante” y la vida, sabedor de que a los problemas hay que “tirarles” no verlos pasar, pues es mejor abanicar que irse de este mundo con la “carabina al hombro”…

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