DON VÍCTOR DE ARCANGELIS

En esta sección no sólo hablamos del delicioso café veracruzano, sino de los personajes y pilares que lo han convertido en lo que es: el mejor pretexto para hablar de la historia de nuestra cultura e idiosincrasia. Así que estamos de plácemes por haber conversado con don Víctor D´Arcángelis Difolco, propietario del legendario Café Colón, que por varias décadas ha sido la delicia de tantos xalapeños.
Nos platica don Víctor que corría el año de 1963 cuando comenzó en este negocio, mismo que por aquellos tiempos se realizaba con rudimentos artesanales; eran los tiempos de don Luis Iglesia y don Jorge Méndez.
Su complexión contrasta con la expresión de bonhomía de su rostro y, apoltronado en su oficina, nos cuenta su rutina cotidiana, aquella que lo lleva a frecuentar el jardín de su casa, sus fincas (para supervisar la calidad del producto que ofrece), estar al pendiente del perfecto tostado de su café, atender personalmente a muchos de los clientes y tomar el café todos los días con sus amigos.
Generoso en su plática, don Víctor desgrana sus recuerdos, nos da el beneficio de su memoria y va catando muchos de los instantes que resultaron definitivos en su vida como cafeticultor. Platica de sus fincas, de los tiempos de esplendor del café veracruzano y de los lugares entrañables donde tomamos Café Colón desde hace muchos años.
Por un momento la plática se torna amarga, y no es necesariamente por el gusto del café oscuro, ese que don Víctor asegura que los xalapeños ya saben tomar, sino por la realidad que viven las fincas y los cafeticultores en Veracruz; drama que, aunado al ataque de la terrible plaga de la roya del cafeto, ha diezmado la producción y ha hecho imposible repetir aquellos tiempos donde el café era “el oro verde” que nos daba a conocer en todo el mundo.
Don Víctor D´Arcángelis hace énfasis en lo indispensable que es que el gobierno implemente apoyos verdaderamente significativos para el campo y, en este caso, para el restablecimiento de las fincas en muchos municipios y pueblos de Veracruz: “La gente ha abandonado sus cafetales y ahora vienen a la ciudad a trabajar por unos cuantos pesos como jardineros o albañiles para poder sobrellevar la existencia”.
Recobramos la sonrisa cuando nos platica cómo inició en este negocio hace más de medio siglo, ya que en el tiempo que él se hizo propietario del Café Colón este ¡ya existía! Nos habla de las primeras máquinas hechizas que se ocupaban y de la maquinaria italiana que comenzó a usar para llevar su producción a otros niveles. De esos tiempos aún quedan como testigos algunos molinos en su establecimiento.
El tiempo en su compañía también fue suficiente para saber los secretos del peculiar sabor de su café: una mezcla exacta de las variedades Arábiga, Bourbon y Caturra, provenientes de tres diferentes fincas de Café Colón, ubicadas entre Tuzamapan, Monte Blanco y Teocelo, de donde obtienen granos cultivados a 800, 1000 y 1200 metros sobre el nivel del mar.
Para finalizar, el señor D’Arcángelis nos sorprende con una lección de vida que nos deja un sabor de boca tan bueno como su café: “Acabamos de sembrar 170 plantas inmunes a la plaga de la roya, lo que nos hace pensar en un futuro de nuevas plantaciones que esperamos ver y cosechar”.
Sembrar para el futuro y esperar verlo es un hecho muy loable para cualquier ser humano, pero viniendo de un hombre de ochenta años es sorprendente. No nos cabe duda, don Víctor D´Arcángelis, como el buen café, es de estricta altura.

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