ANIMALISMO

Por Yolanda González

La verdad, no tengo la menor idea de cuándo el hombre empezó a insultar comparándose con los animales. El hombre fue creado como un ser superior en la escala de los seres vivos; con capacidad de razonamiento, toma de decisiones, inteligencia, fuerza de voluntad, tendencia hacia el bien, capacidad de comunicación; un ser superior con capacidad de manejar la creación que le fue entregada para que se hiciera responsable de cuidarla (misión que hasta la fecha no ha cumplido), existiendo una línea muy delgada entre los animales que están bajo su cuidado y que el hombre se ha encargado de exterminar, explotar, someter y pocas veces convivir con ellos.

Los animales podían ser domesticados para el uso adecuado del hombre siendo su apoyo, mas posiblemente la ineptitud del ser humano para manejar adecuadamente las relaciones hombre-animal ha ocasionado que este se limite a brincar como conejo, escapar como liebre, comportarse como buey, oler como cochino, comportarse como burro, ser una zorra, portarse como mula, ser llamada perra según el comportamiento y pasársela brincando toda la vida con la finalidad de eludir responsabilidades.

Vamos, desde chicos nos comentan que un bebé tiene orejitas de ratoncito y hace caritas de changuito; ya de más grandes deja de ser chistoso porque ya es burla (se diría en estos momentos bullying). Si alguien toma lo ajeno es rata (me imagino que a la ratita planchadora no le cae nada en gracia), en la escuela corres el riesgo de ser burro por no aprender el cuadrado de la hipotenusa (yo no me lo sé), si eres mal portado eres un mula, si eres muy macho eres un toro (no sé por qué no puede ser buey), si quitas novios eres zorra, si ya te pasas eres una perra, si llegas a casarte y tener muchos hijos eres una coneja2026 en fin nunca somos personas y nuestras actitudes lo confirman en la mayoría de los casos.

Ahora, si nos vamos por carreras los comunicólogos son pericos; los contadores, elefantes debido a que recogen hasta el último cacahuate (perdón, centavo); los abogados, boas constrictoras pues exprimen al máximo hasta asfixiar; los antropólogos obviamente son cucarachas por aquello de que son las más antiguas, las que van a sobrevivir y las que se encuentran en todos lados; los políticos son canguros pues tienen una bolsa donde les cabe bastante, pero también son pavo reales, nada humildes y cambian con facilidad de colores abriendo y cerrando filas (perdón, plumas); los maestros son vistos como dragones, en ocasiones destructivos, o bien guacamayas que están constantemente trasmitiendo conocimientos con algarabía para ser escuchados. Actualmente todos los muchachos son `guey´, palabra que se debe pronunciar con unas cinco uvas dentro de la boca para que se haga de manera correcta.

Y todo esto para qué o por qué, bueno la verdad creo que a los animales no se les está dando su lugar utilizándolos para insultar porque las actitudes del hombre no son ni siquiera a nivel de domesticados: existe enojo, frustración, prepotencia, orgullo desmedido, mentiras, destrucción, falta de amor, fe, carencia de valores, siendo que el hombre es el perfeccionamiento de la naturaleza humana y su fin último, la naturaleza, es un principio que determina un modo de obrar propio y característico. Por ello, desde la antigüedad clásica, se define la naturaleza del hombre como animal racional. El vocablo griego del concepto de naturaleza (physis) significa proceso, crecimiento. El horizonte del hombre como ser vivo, racional y libre, desde el inicio de su existencia, ha sido el perfeccionamiento y crecimiento. ¿Por qué nos limitamos y no aceptamos ser mejores y nos quedamos en una escala que no nos corresponde? Respetemos a los animales y también a nosotros.

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