AMOR O DESAMOR

Por Yolando González

¿Qué es el amor? Amor es un dolor, un dolor muy dulce parecido a la miel; es un vivir soñando, sentirse más humano, es algo tan sagrado como el nombre de Dios que por millones de años ha sido bendecido; por eso no se puede vivir en desamor.
El ser humano está hecho para el amor. Amar y ser amado son los principales objetivos de vida; no es posible sentirse realizado si no somos amados y sin dar amor.

Una persona que no se ama es un ser desorientado, no sabe darse y mucho menos recibir amor y por lo tanto no valora la grandeza de vivir. Vivir en el amor es enfocar nuestra vida para experimentar su belleza y extasiarnos cada instante con la grandeza de todo lo que nos rodea, la sonrisa de un niño o de una persona, el escuchar nuestro corazón, el sentir la sangre en nuestro cuerpo; valorar nuestra existencia es amar, apreciar lo que somos es amor.

La palabra desamor fue inventada por el hombre para poder explicar y justificar lo no logrado, por no tener valor para saltar y soltar sus miedos y limitaciones. En cambio el amor es un don, un regalo que no se aprecia y que en ocasiones ni siquiera se abre.
Lástima que se profane una palabra tan divina como amor con todas las actitudes que actualmente existen en el hombre: egoísmo, deseo de poder, dinero, posición social, no compromisos, responsabilidades, falta de fe, vida fácil, todos ellos factores que impiden que el hombre sea humano.

Citando a Ángeles Mastreta en su libro Emoción de las cosas, cuando se utiliza la libertad de elección para la desgracia que es no tener a Dios como salvoconducto al hombre se le olvida su objetivo de vida (amar y ser amado), se aleja de Dios y se olvida de vivir para sentirse pleno y en ejercicio de su autonomía, y cuando se refiere a Dios es porque se tiene la necesidad de creer y tener fe.

Si me permiten compartiré con ustedes una anécdota personal. Cuando le preguntaron a mi marido en una conferencia por qué me amaba se quedó callado mirándome. Entonces le preguntaron: ¿será porque es la más bella? No, dijo él, hay mujeres más bellas. ¿Por qué es muy inteligente? Sí lo es, pero seguro hay más inteligentes. ¿La mejor, etcétera, etcétera? Y siempre dijo que posiblemente existen mejores. Yo ya estaba pidiéndole el divorcio y mirándolo con ojos de platón de ensalada, mas antes de que mi furia se viera desatada habló el amor: `ella es la mujer que amo porque me hace reír, sentirme a gusto, tengo con quien compartir mis sueños, me hace sentir cómodo, grande, amado y la amo sólo por ser ella en comparación con nadie´. ¿Entonces amar es un misterio?, le preguntaron, y mi entonces sí lindo y amado marido contestó: `sí, es el gran misterio de Dios pues nací por eso, para ser amado por ella´.

Amar es un bien inmenso. Amar y gozar no son la misma cosa; cuando se goza existe esa palabrita desamor porque el amor requiere de entrega, es renunciar al placer de uno mismo para encontrarlo amando a los demás. El amor es el reflejo de nuestro corazón, lo que llevo en él se refleja en mis actitudes con los demás. Yo valgo lo que vale mi amor; si amo mucho valgo mucho, si amo poco valgo poco, si no amo no valgo por lo que debo aprender a llenar de amor todo lo que hago.

El amor también es el volante de mi vida, es mi guía y sólo él me lleva a la comunicación y convivencia con los demás o a la soledad; establece metas y nos da libertad para decidir a quién y a qué debemos amar.

El amor engrandece, afina el espíritu y llena de esperanza a la vida, es por eso que espero que los Reyes Magos hayan dejado en su corazón amor, fe y paz y lo reflejen en sus actitudes con su familia, trabajo, entorno y en todo momento de su vida recordando que la violencia no puede entrar cuando existe el amor ya que este es generoso y perfecciona lo que se realiza. El amor es un bien inmenso, un regalo, una invitación para estar más cerca de ti. Gracias por aceptar el maravilloso reto de vivir en el amor.

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