¿UNA COPITA? NO, GRACIAS

Por Fernanda Denisse González

¡Qué tal amigos xalapeñísimos! ¡Este mes es uno de mis favoritos! Poner el arbolito, los regalos, vacaciones, reuniones familiares, las posadas, en fin, fiestas y más fiestas. De eso se trata el tema de hoy. Papás, ojo con sus hijos, alcohol + volante = a desastre.
La posada estuvo increíble, muy divertida. Carlos subió al auto de su amigo, quien los llevaría a casa a él y a otros chicos. Todos habían consumido alcohol esa noche, mucho alcohol. Al llegar a las vías se percataron que el tren estaba a punto de pasar. El conductor pensó que podría atravesar primero, pero lo que no sabía es que al estar bajo el influjo del alcohol se pierden los reflejos, las formas rápidas de movimiento; sucedió lo inevitable.
A las dos horas sonó el teléfono de casa de Carlos, informaron a sus papás que su hijo había fallecido. El conductor se dio a la fuga. Carlos solo tenía quince años. Esta triste historia sucedió en diciembre de 2015 en la ciudad de Toluca, Estado de México.
El recorrido que hacemos hacia la edad adulta es de muchos cambios; he encontrado que uno de los más difíciles es la pubertad. Es cuando nuestros padres empiezan a soltarnos poco a poco, surgimos lentamente de la burbuja que con cariño nos han construido. Disfrutamos por primera vez esa sensación de libertad, somos curiosos, queremos hacer las cosas a nuestra manera y a veces terminamos imitando lo que la mayoría de los chicos de nuestra edad hacen porque queremos ser aceptados en ese nuevo mundo. Si no contamos con bases sólidas podríamos perdernos o desviarnos del camino correcto.
Cuando un chico se embriaga antes de los diecisiete está comprobado que estará predispuesto a ser alcohólico. Nueve de cada diez adolescentes son bebedores agresivos, lo cual les lleva a tomar decisiones que les causan daño a ellos y a los que les rodean. Su comportamiento sexual se desorienta y trae consigo contagios de enfermedades venéreas, violación y embarazos no deseados.
Los adolescentes que beben regularmente tienen problemas en la escuela, así como bajo rendimiento. Nuestro cerebro aún está en desarrollo, el alcohol daña mucho más células cerebrales que en un adulto, llevando a problemas de comportamiento y deterioro permanente en la memoria, juicio y pensamiento. También afecta nuestras hormonas y existe mayor riesgo de padecer depresión y ansiedad. Consumir cuatro vasos con alguna bebida alcohólica en tan solo dos horas puede causar intoxicación o lesiones graves en nuestro cuerpo.
Papás, la adolescencia es la etapa del desarrollo evolutivo del ser humano en el que construimos nuestra identidad, tanto física como psicológica y social. Aún no nos pueden soltar del todo, tienen que hablar mucho con nosotros y guiarnos. No nos dejen consumir bebidas alcohólicas, nuestros cuerpos no tienen tolerancia a los efectos tóxicos del alcohol como los de un adulto. Nuestro sistema nervioso e hígado no han madurado lo suficientemente aún.
Soy Fer Denisse y recuerden: la vida es ¡xalapeñísimamente hermosa! Bye, bye.

Contacto:
Fb: Fer Denisse
Tw: @FerdenisseB
fer.denisse.13@hotmail.com

Más de XÑ