¿MI HIJO VIOLENTO?

Por Fernanda Denisse González

¡Qué tal amigos xalapeñísimos! En estos últimos meses nuestra sociedad se ha sacudido con noticias de actos deplorables realizados por adolescentes. He pensado en qué es lo que lleva a estos chicos a cometer tales hechos; sin lugar a dudas el ambiente familiar en que se desenvuelven es clave. Me puse a investigar y les comparto lo que encontré.
Son muchos los factores que intervienen para que un chico sea agresivo y arrebatado. La televisión, los videojuegos, internet y otros medios nos muestran contenido violento y agresivo, creando una actitud incorrecta ante la resolución de problemas y creemos que esa forma de ser es normal. Además, la violencia intrafamiliar es también una situación que influye. Una de las causas que yo he visto es la falta de atención de los padres: ya sea porque ambos trabajan todo el día y dejan a sus hijos al cuidado de otras personas o simplemente no prestan la atención que todo niño necesita. No digo que en todos los casos es lo mismo; hay padres de familia que el poco tiempo que pueden estar con sus pequeños es aprovechado al máximo.
Hay varios síntomas que los padres no deben pasar por alto con sus hijos como las rabietas, las cuales son muy comunes en pequeñitos, pero se debe tener cuidado con ellas; también las agresiones físicas o verbales; el no mostrar arrepentimiento sobre una mala acción; y por último el egoísmo. Todas estas señales pueden ser manifestadas en niños consentidos en exceso o porque su entorno familiar es violento. Es imprescindible que los padres sepan poner límites.
En tiempos antiguos se pensaba que tener una conducta violenta era por un mal funcionamiento del cerebro, sobre todo en los adolescentes, pero como ya les he mencionado en artículos anteriores, científicos han identificado una región específica del cerebro llamada amígdala que es responsable de las reacciones instintivas, incluyendo el temor y el comportamiento agresivo. Esta región se desarrolla temprano. Sin embargo, la corteza frontal, el área del cerebro que controla el razonamiento y nos ayuda a pensar antes de actuar, se desarrolla más tarde. Esta parte del cerebro va cambiando y madurando hasta la edad adulta. Si a todo ello aunamos el círculo social donde el adolescente se desenvuelve, e imaginemos que un chico ha crecido con todos los problemas que mencionamos y sus amigos también, el resultado será un joven delincuente.
Por eso es recomendable que los padres conozcan con quién se relacionan sus hijos y fomenten relaciones sanas; otro punto importante es ganarse su confianza y hablar mucho con ellos; y el más importante es tener ¡muuuuuucha paciencia!
Soy tu amiga Fer Denisse y recuerda: la vida es ¡xalapeñísimamente hermosa! Bye, bye.

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