FÓRMULA PARA LA FELICIDAD

Por Fernanda Denisse González

¡Hola xalapeñísimos! Bienvenido 2018, ¿listos para hacer realidad todos sus deseos? Hace algunos días, buscando información para este artículo, encontré un estudio que me hizo reflexionar y que habla sobre el mayor deseo que tenemos la mayoría de las personas: ser felices, ¿o no?
Como ya sabemos, el carácter y muchas otras características de un adulto se forjan durante la adolescencia; así que investigadores de la Universidad de Harvard realizaron el estudio más largo que se ha llevado a cabo en esta honorable institución. Consistía en saber cómo es que una persona puede llegar a una vida adulta plena, sana y por consiguiente feliz.
En 1938 se eligieron 724 personas, de las cuales 60 aún siguen vivas. Se han estudiado tres generaciones en las que ha habido de todo, desde ingenieros, drogadictos, incluso hubo uno que fue presidente de los Estados Unidos. No solo se analizan las vidas de los participantes, también se entrevistan a los familiares y amigos. Los sujetos se dividieron en dos grupos: estudiantes adinerados de Harvard y adolescentes que vivían en los suburbios de Massachusetts. Las respuestas a las preguntas cambiaban con cada generación, con los Baby Boomers, la Generación Z y actualmente con los Millennials, quienes el 80 por ciento cree que necesita tener mucho dinero para ser feliz y el 50 por ciento dice que ser famoso es la felicidad.
El doctor en psiquiatría Robert Waldinger dio a conocer los resultados de dichos estudios en el 2015, los cuales sorpresivamente arrojaron como resultado que el dinero no da la felicidad, ni la belleza y mucho menos la fama, sencillamente es: tener relaciones humanas saludables y constructivas. Así de simple, entre más armoniosas sean nuestras relaciones con familiares y amigos seremos más felices. No vale tener muchísimos amigos en redes sociales, no son las cantidades de contactos, ni los likes que le den a nuestras publicaciones, sino la calidad como la confianza y el nivel de afecto, esos son los lazos que realmente nos unen a las personas.
Los chicos que eligieron quedarse en relaciones dañinas, que a la larga muchos se transformaron en matrimonios disfuncionales, arrojaron efectos más dañinos que los que se sentían solos. Las personas que se sentían apoyadas, apreciadas y amadas, su salud física, mental y sobre todo su ánimo eran inmejorables.
Así que papás, ya lo saben, ¿quieren que sus hijos sean felices? El primer lugar donde se inicia este proceso es en casa. Y como dijo Benjamín Franklin: la felicidad humana generalmente no se logra con grandes golpes de suerte, que pueden ocurrir pocas veces, sino con pequeñas cosas que ocurren todos los días.
Se despide su amiga Fer Denisse, deseando que en este nuevo año sus vidas se llenen de felicidad. Y recuerden la vida es xalapeñísimamente hermosa, bye, bye.

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