DE NIÑO A ADOLESCENTE

Por Fernanda Denisse González

¡Qué tal xalapeñísimos! Llegamos al mes del niño, así que hoy les hablaré sobre algunos cambios que se tienen en el cerebro cuando se pasa de niño a adolescente. Créanme, ¡es muy complejo!
Nuestro cerebro tiene que “hacer espacio” para irse actualizando, así que no les extrañe que no recordemos muchos eventos de nuestra niñez ya que con este proceso el cerebro nos prepara para nuestra vida como adultos. Y no solo sucede esto en la fase de niño a adolescente pues el cerebro finaliza su etapa de desarrollo después de los treinta años, incluso un poco después de los cuarenta. Cada cuerpo es distinto y la velocidad a la que se desarrolla es diferente en cada niño.
En healthychildren.org entrevistaron al doctor Andrew Garner, miembro del Comité de Aspectos Psicosociales de la Salud Infantil y Familiar de American Academy of Pediatrics, quien dice que “la corteza cerebral prefrontal, ubicada justo detrás de los ojos, parece que madura completamente ¡hasta los 24 años de edad! Otras partes del cerebro, como la amígdala cerebral en forma de nuez ubicada en lo profundo del cerebro, parecen madurar mucho antes”.
El doctor Garner explica que es normal que un adolescente sea emocional e impulsivo y es aquí donde entra el trabajo de los papás. Los míos siempre me dicen que si no logro controlar toda esta cascada de emociones difícilmente lo haré cuando sea adulta y esto afectará mi vida de forma negativa. Miren a su alrededor: automovilistas molestos por cualquier cosa, que tocan excesivamente el claxon, incluso se bajan a agredir y gritar; jefes que gritan a sus empleados; o, no vamos lejos, papás que se la pasan gritando en casa, incluso llegando a la agresión física. Debemos reflexionar y preguntarnos: ¿valió la pena molestarme por esto?, ¿era tan grave como para haber insultado? Se llevarán varias sorpresas al empezar a razonar, se los aseguro.
Regresando con el doctor Garner, él dice que debido a que la corteza cerebral prefrontal aún no está madura y no trabaja tan rápido puede haber terribles consecuencias. “Si le preguntas a un adolescente si es buena idea subirse a un auto con amigos ebrios, la mayoría ¡dirá que no! Es la corteza cerebral prefrontal la que habla. En momentos de más tranquilidad, la corteza relativamente lenta puede ver las serias consecuencias de manejar cuando se está ebrio. Pero, al calor del momento, la amígdala cerebral relativamente más desarrollada grita ‘hagámoslo’ antes de que la corteza sepa lo que pasó. El mismo proceso puede desempeñar una función en la violencia, el abuso de sustancias e incluso en el suicidio adolescente”.
Sin duda es una etapa difícil la transición de niño a adolescente, pero creo firmemente que no hay nada que el amor no pueda solucionar. En este link encontrarán algunos consejos para que los padres puedan lidiar con los estallidos emocionales de sus hijos: http://www.clarin.com/hijos/ninos-adolescentes-cambios-debemos-acompanar_0_S1V1hAtD7e.html
Soy su amiga Fer Denisse y recuerden: la vida es xalapeñísimamente ¡hermosa! Bye, bye.

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