CHALLENGES, MODAS PELIGROSAS

¡Qué tal xalapeñísimos! Cada día surgen nuevos “retos” en redes sociales donde cualquier persona puede participar, chicos y grandes, algunos son divertidos, pero otros son muy peligrosos, sobre todo donde participan adolescentes. Hoy les traigo una investigación muy interesante sobre este tema.

En 2014 se hizo viral el Ice Bucket Challenge, una campaña que buscaba concientizar sobre la esclerosis lateral amiotrófica y logró recaudar millones de dólares. ¿Lo recuerdan? Después aparecieron el reto de la botella, el Mannequin Challenge, pero poco a poco los retos fueron tornándose peligrosos, como el de la canela (ingerir una cucharada o más de canela), el de no respirar, y uno de los más peligrosos: el de la ballena azul, que trata de cincuenta desafíos de diferente dificultad que van desde mirar series sin parar y no dormir por varios días, hasta lastimarse con un cuchillo los brazos y así dibujar una ballena, sin duda un desafío mortal.

Podría hacer una lista muy larga de retos muy peligrosos, pero, ¿qué es lo que ocasiona que un adolescente tome la decisión de participar en un reto que le puede costar la vida? Como ya lo he mencionado en otros artículos, muchos adolescentes deciden que los beneficios, la gratificación inmediata o la aceptación de los amigos son mayores que el riesgo, debido a que las conexiones entre la corteza prefrontal y otras áreas del cerebro están en desarrollo. Una serie de estructuras profundas en el cerebro están influenciadas por los cambios hormonales que podrían conducir a emociones más exaltadas; incluso en la mitad de la adolescencia pueden tomar decisiones rápidas, eficientes y correctas. Sin embargo, en el calor del momento, los profundos centros de las emociones del cerebro se impondrán sobre la razón.

Es aquí donde los papis deben tener mucho cuidado ya que incluso estos retos se pueden recibir como una invitación de algún “amigo”. Si el chico es inestable emocionalmente o tiene baja autoestima seguramente aceptará el reto.

También los jóvenes pueden tomar desafíos peligrosos por imitación (sin pensar en las consecuencias), por aliviar alguna tensión (como vía de escape al estrés emocional), autocastigo, llamar la atención de los padres, incluso por cinco minutos de fama. Mucho ojo papis porque en algunos casos existen intenciones suicidas.

Es difícil prohibir a los chicos el acceso a la red, por eso se aconseja hablar con ellos sobre el uso adecuado de la misma y los peligros que pueden encontrar. La comunicación con los hijos es muy importante, así como estar atentos ante comportamientos anormales. Incluso es muy válido pedir ayuda a un especialista en caso de encontrar signos alarmantes.

Soy su amiga Fer Denisse y espero esta información haya sido útil para ustedes. Recuerden, la vida es xalapeñísimamente ¡hermosa! Bye, bye.

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