ANA Y MÍA

Por Fernanda Denisse González

¡Qué tal xalapeñísimos! Hoy les quiero compartir algo que me tiene impactada y con “un nudo” en el pecho. Hace aproximadamente un año, cuando realizaba una investigación para una materia de la secundaria, descubrí a Ana y Mía; nombres designados a dos de los desórdenes alimenticios más terribles de la actualidad. Les hablo de la anorexia y la bulimia. Sé que es un tema desafortunadamente ya muy común, pero lo que me tiene atónita son las páginas que encontré en internet.
Navegando en el ciberespacio en busca de información para mi artículo de cada mes encontré páginas web que hablan sobre bulimia y anorexia, pero no para brindar apoyo a las personas que lo padecen, ni mucho menos cifras, ni consecuencias de estos terribles trastornos, sino que dan consejos de cómo ser “perfecta” lastimándose física y psicológicamente. ¿Lo pueden creer? Tips de cómo evitar que los padres y demás personas se den cuenta del problema; que para ellas no es problema, sino un “estilo de vida”. También encontré grupos que se hacen llamar pro-Ana o pro-Mía que apoyan a las personas que padecen esta enfermedad, pero no para salir de ella, sino para mantenerse o saber cómo formar parte de estas agrupaciones. ¡Esto rebasa los límites!
Todos estos clanes en la red tienen sus inicios en los noventas y a la fecha han surgido agrupaciones que han intentado cerrarlos, teniendo éxito con algunas, pero otras más se abren. No se puede hacer mucho si no existen las opciones legales para ello. Mientras niños y adolescentes con baja autoestima, inseguros, que viven en familias disfuncionales, continúan siendo “presa fácil”.
En Francia estos sitios web ya son ilegales; en Italia y España ya han lanzado iniciativas para eliminarlas. En España existen unos 500 000 casos de anorexia que ocurren entre los diez y 29 años. En México cada año se registran 20 000 casos de anorexia de pacientes entre los doce y diecisiete años y se estima que el noventa por ciento son mujeres y el diez por ciento hombres.
En un artículo de la revista Milenio, donde entrevistan a Araceli Aizpuro, directora de la Clínica contra la Anorexia y Bulimia Ellen West, dice que en cinco años estos problemas se han incrementado en un ¡700 por ciento! Y ya no es solo trastorno de niñas ricas, sino también hay casos registrados en comunidades indígenas. ¿Saben por qué? Porque tienen mayor acceso a la televisión. Aizpuro comenta que no es un problema que se trate con un nutriólogo, sino que es mental.
Como adolescente les puedo decir que la mejor cura inicia en casa, con la familia. Los papás deben poner más atención en sus hijos, acercarse a ellos, ganar su confianza y escucharlos. La solución no empieza cuando se detecta la enfermedad, es cuando los chicos se sienten amados, apoyados y se lucha con ellos “codo a codo”. Tampoco pierdan el tiempo sintiéndose culpables, mejor ser positivos y buscar ayuda; existen muchas formas: libros, terapeutas, cursos, etcétera.
Soy su amiga Fer Denisse y recuerden: la vida es xalapeñísimamente ¡maravillosa!

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